Manuel Lobo y Fernando Bruquetas presentaron anoche su último
trabajo de investigación 'Don Gonzalo de Saavedra y Doña María de Múxica.
Señores de Fuerteventura', en el que apuntan las claves de las disputas por la
propiedad señorial de Fuerteventura y Lanzarote en el siglo XVI. 'Don Gonzalo
de Saavedra y Doña María de Múxica. Señores de Fuerteventura' está editado por
el Servicio de Publicaciones de la Consejería de Cultura del Cabildo de
Fuerteventura, que dirige Juan Jiménez.
Explican Manuel Lobo y Fernando Bruquetas que “el origen
remoto de la discordia entre los parientes Saavedra y Herrera se encuentra en
la escritura firmada por doña Inés Peraza, señora de las Canarias, por la cual
declaraba islas partibles las de Lanzarote y Fuerteventura… Allí se decía que
del señorío de Canarias, que entonces existía como una entidad única y se
hallaba indivisible entre Lanzarote, Fuerteventura, La Gomera y El Hierro, por
el mayorazgo instituido el 15 de febrero de 1488, podían segregarse algunas
islas, como era el caso de las dos
primeras” (pg. 81).
En el libro 'Don Gonzalo de Saavedra y Doña María de Múxica.
Señores de Fuerteventura', se relata cómo “… fue entonces cuando Fernán Darias
Saavedra ideó un plan casi maquiavélico para que su hijo mayor don Gonzalo, al
parecer también el más querido, pudiese beneficiarse del dozavo que le
correspondía del señorío y obtuviese por esa línea la jurisdicción de la isla
de Fuerteventura”. Gonzalo era hijo
espurio y por lo tanto su padre tenía dificultades para nombrarlo herededo.
Manuel Lobo y Fernando Bruquetas detallan en esta
investigación que ahora ve la luz cómo para conseguir sus objetivos Fernán
Darias diseñó una artimaña nombrando heredero de sus derechos a su aliado
Bernardino de Lezcano, pero “con la condición y el acuerdo expreso de, a su
vez, donarlos a su sobrina María de la O Muxica, quien estaba prometida en
casamiento con Gonzalo de Saavedra”, hijo espurio de Fernán Darias.
Presentación
Durante el acto de presentación de 'Don Gonzalo de Saavedra y
Doña María de Múxica. Señores de Fuerteventura' que anoche congregó a unas 100
personas en el Centro Bibliotecario Insular, el consejero de Cultura, Juan
Jiménez, señaló que esta publicación “proporciona lustre y prestigio a la labor
editora que desarrolla el Cabildo, porque se trata de una investigación
relevante que además se presenta de manera muy cercana al lector”.
Juan Jiménez recordó que justo esta semana se conmemora el
150 aniversario del nacimiento de Manuel Velázquez Cabrera, “cuyo trabajo fue
determinante en la reordenación administrativa de Canarias. Ahora tenemos la
oportunidad de conocer más al detalle otro periodo muy interesante que nos
ayudará a conformar y entender mejor el caleidoscopio de nuestra historia”.
La presentación de los autores y del libro corrió a cargo de Eduardo
Galván, catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones de la
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), quien se refirió a los
profesores Lobo y Bruquetas como “inquietos investigadores que además poseen el
afán por compartir los frutos de su trabajo y la disponibilidad para hacerlo de
una forma atractiva incluso para el lector no iniciado en este periodo
histórico”
Eduardo Galván, explicó sobre el libro 'Don Gonzalo de
Saavedra y Doña María de Múxica. Señores de Fuerteventura', que es “un trabajo
apasionante”, y detallo su desarrollo como “fruto de la negativa de unos de sus
protagonistas, Gonzalo de Saavedra, a resignarse ante los corsés del Antiguo
Régimen”.
Manuel Lobo
En representación del equipo de trabajo intervino Manuel
Lobo, quien expuso cómo el acceso a nuevas fuentes de documentación ha
permitido trabajar y aportar esta investigación sobre “un periodo del siglo XVI
muy importante para conocer la Isla, que desgraciadamente debido a los saqueos
que sufrieron tanto Fuerteventura como Lanzarote, permanecía desconocido en
buena medida, por la desaparición de la documentación de la época”.
Lobo se refirió a la relevancia que tenían estas disputas por
el control de la isla, porque resumió que en el siglo XVI “Fuerteventura no
sólo era el granero, sino también la lonja de carne de toda Canarias”.

