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Los estudios indican que un derrame
petrolífero llegaría antes de 48 horas a Fuerteventura en un 85% de casos,
según Repsol
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Los daños ambientales serían
de categoría ‘desastrosos’, con la simulación de derrames aportada por la
multinacional
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Los especialistas canadienses
recomiendan multiplicar por 10 el cálculo de riesgo de Repsol
10 de junio de 2014
La Declaración de Impacto Ambiental
de las prospecciones petrolíferas en Canarias no evalúa ni se pronuncia sobre el riesgo de derrame
por accidente en el pozo de perforación y lo remite al criterio de la propia
multinacional petrolífera Repsol. El Gobierno de España publica hoy en el Boletín Oficial del Estado, el
mismo día que se reúne el Tribunal Supremo, la Resolución por la que se formula
declaración de impacto ambiental del proyecto ‘Perforación de sondeos
exploratorios en los permisos de investigación de hidrocarburos denominados «Canarias 1 a 9».
La autorización definitiva debe ser ahora concedida
por el Ministerio de Industria, que dirige José Manuel Soria. Será este
Ministerio el responsable de conceder una autorización sobre unos proyectos
petrolíferos sobre cuyos riesgos de accidentes no se pronuncia la Declaración
de Impacto Ambiental del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente.
La DIA hoy conocida tampoco valora el impacto
social de estos proyectos, pese a que hace apenas 72 horas las islas acogieron
la mayor manifestación popular de su historia en contra de las actividades
petrolíferas de la multinacional Repsol. Y a la existencia de múltiples
informes que denuncian la afección al sector turístico y a la población en
general a través de los sistemas de desalación de agua que abastecen al 100% de
la población de las dos islas orientales.
Los Cabildos de Lanzarote y Fuerteventura, reclaman
al Ministerio de Industria que dirige José Manuel Soria, que pare la
tramitación en este punto y no publique la autorización definitiva, atendiendo
a las carencias detectadas en todo el proceso y a la masiva oposición de la
sociedad canaria a estos proyectos, constatada este pasado fin de semana.
De un primer análisis del
documento publicado hoy se desprende que desligan el riesgo de accidentes del proyecto y no
establecen medidas obligatorias sino meras recomendaciones, en el siguiente
sentido:
“En relación con
el análisis de los sucesos accidentales descrito en el apartado B, para su
consideración en la autorización sustantiva del proyecto, se ha estimado el
riesgo ambiental para el archipiélago canario, suponiendo un caudal de blowout
de 3.000 bbl/día que sin la aplicación de las medidas de lucha contra la
contaminación, podría tener unas
consecuencias que el promotor ha estimado en el estudio de impacto ambiental y
adendas”.
De esta forma, la DIA no se
pronuncia sobre dicho riesgo y no señala "las condiciones que deban
establecerse" para casos de derrame
accidental, sino unas meras recomendaciones y siempre de acuerdo con lo que
proponga el promotor, no el propio Ministerio.
Sin embargo, el Real Decreto
Legislativo 1/2008, de 11 de enero, por el que se aprueba el texto refundido de
la Ley de Evaluación de Impacto Ambiental de proyectos, establece al respecto:
"Una vez realizado el
trámite de información pública y con carácter previo a la resolución
administrativa que se adopte para la realización o, en su caso, autorización de
la obra, instalación o actividad de que se trate, el órgano sustantivo remitirá
el expediente al órgano ambiental, acompañado, en su caso, de las observaciones
que estime oportunas, al objeto de que se formule una declaración de impacto
ambiental, en la que se determinen las condiciones que deban
establecerse en orden a la adecuada protección del medio ambiente y los
recursos naturales" (negrita añadida) [art. 12.1 RDL 1/2008].
Es decir, según la propia
legislación española al formular la DIA el Ministerio de Medio Ambiente tiene
que indicar claramente las condiciones que deben establecerse para una adecuada
protección del medio ambiente. No dejarlas a criterio de la multinacional
petrolera, como se hace en este caso.
Cabe recordar que sobre este
aspecto se ha incidido especialmente durante el periodo alegaciones de agosto
de 2013. Inicialmente el proyecto de la multinacional Repsol sólo establecía
precauciones para un derrame accidental de 1.000 barriles diarios. Sin embargo
a través de las más de 11.000 alegaciones presentadas en Canarias se reclamó un
estudio para un derrame accidental de al menos 30.000 barriles diarios,
atendiendo a la opinión de los especialistas internacionales y de la
experiencia del accidente del Golfo de México en 2010. El Ministerio de Medio
Ambiente, no obstante, se conformó por reclamar un estudio para 3.000 barriles
diarios.
Así y todo, la propia simulación en
laboratorio costeada por Repsol indica que para un escenario de un derrame
accidental en verano de 3.000 barriles
por día, la marea de petróleo llegaría en un 85% de los casos a
Fuerteventura, en un tiempo estimado inferior a 48 horas. En invierno la
probabilidad de llegada de la marea negra a Fuerteventura es del 71%, en poco
más de 48 horas.
Fuerteventura sería por lo tanto la
Isla más directamente afectada en la simulación de Repsol, que para Lanzarote
indica una probabilidad de llegada a la costa del 28% (y 3’5 días) en verano y
del 2’6% (y 37 días) en invierno. El resto de islas y la costa africana no se
librarían sin embargo de los efectos de la marea negra: antes o después su
extensión alcanzaría a prácticamente todos los rincones.
Hay que multiplicar por 10
El escenario de los 3.000 barriles
diarios no es suficiente. En las alegaciones presentadas en septiembre desde
Canarias se incluía el informe de Rick Steiner, profesor de la Universidad de Alaska hasta 2010,
especialista en conservación marina y asesor de una decena de países en materia
de perforaciones en mar abierto, Rick Steiner señaló “el EIA no reconoce
ni recoge las normas de seguridad más estrictas que se impusieron en Estados Unidos
tras la catástrofe de la Deepwater Horizon en 2010”.
El pozo 1 propuesto por Repsol en el
EIA tendría una profundidad total de 6.800 m, esto es, un 20% más que el de
Macondo, construido por ‘Deepwater Horizon’ en el Golfo de México, en el que se
produjo el accidente en 2010. Este último presentaba una profundidad de 5.596 m
y una presión de formación de más de 13.000 psi. La prospección de Repsol 2
tiene una profundidad total de 6.370 m. “Por lo tanto, la presión, la
temperatura y los riesgos de los pozos de las Islas Canarias serían
comparables, por no decir significativamente mayores, que los del pozo Macondo,
que registró un fallo de consecuencias catastróficas”, resume Steiner.
En vista de que la profundidad, la
presión y la complejidad operativa que de algunos de los pozos de aguas
profundas pueden ser iguales o mayores que el de Macondo (derrame del Golfo de
México, 2010), “un peor supuesto posible de derrame más verosímil para el
proyecto de prospección en las Islas Canarias sería 30.000 barriles/día durante 60 días, es decir, 1,8 millones de
barriles en total”. Esta cifra es muy superior al "peor supuesto"
previsto en el EIA” que Repsol y el Ministerio tramitaron.
