Fuerteventura.- 'Muero como quien soy' recupera la historia de Matías López Morales, majorero fusilado por el régimen franquista en 1937



El libro editado desde el Servicio de Publicaciones fue presentado anoche en Gran Tarajal

6 de febrero de 2015

Gran Tarajal recordó ayer la figura de uno de sus hijos malogrados, el joven sindicalista y republicano, artista y estudiante autodidacta, Matías López Morales, fusilado en La Isleta por el régimen franquista, a la edad de 25 años, en marzo de 1937.


'Muero como quien soy. Matías López Morales' es el resultado de la investigación llevada a cabo por la filóloga Inmaculada Pérez Gopar, un trabajo que ha editado el Cabildo desde su Servicio de Publicaciones, contando con la colaboración del Ayuntamiento de Tuineje.

La publicación eleva a su lugar correspondiente la figura de un majorero que murió por su ideología –la autora ha constatado las acusaciones infundadas del consejo de guerra que lo ajustició-, y que recupera para su recuerdo "la fuerte personalidad de un intelectual autodidacta, una persona formal para su edad", y un demócrata "que murió con honor y gritando a la libertad", relata la autora.

Ayer tarde se presentó el libro en el Auditorio de Gran Tarajal, en un acto en el que intervinieron el presidente del Cabildo, Mario Cabrera, el alcalde de Tuineje, Salvador Delgado, la autora, Inmaculada Pérez Gopar, y Esteban lavandera en representación de la familia, que se ha implicado intensamente en el trabajo con la cesión de numerosas cartas y dibujos de Matías López.

El acto sirvió para recordar "una historia que no debe repetirse, que nos traslada a otros tiempos en que la democracia había sido secuestrada", dijo Salvador Delgado. Mario Cabrera recordó por su parte a Pedro Cabrera Curbelo, amigo personal de Matías López, fallecido hace dos años, "quien en un encuentro que tuvimos en Triquivijate nos propuso que hiciéramos este trabajo. Estos crímenes tienen que recordarse, nos decía. Una investigación tan meticulosa como esta ha requerido de su tiempo de trabajo, pero una vez vista la luz, este tipo libro es también para él".

Esteban Lavandera elogió el trabajo realizado por la autora, pues supo plasmar "la poca suerte que Matías tuvo en la vida, desde el principio, comenzando  por la muerte prematura de su madre, que pintaba y de la que él adoptó su vena artística. Matías inició su formación en Las Palmas de Gran Canaria, y desde muy temprano demostró sus habilidades artísticas, pues hacía escultura y retratos, y era muy hábil en la artesanía". Precisamente, la imagen que ilustra la portada del libro es un autorretrato del represaliado.

Recordó Lavandera la entereza de las palabras de López Morales durante las visitas a la cárcel de su tío Juan, "mi suegro: no te preocupes de nada, los que me van a matar son los que tienen que temblar". Para Lavandera "su muerte fue una desgracia, pero su memoria queda vida en todos nosotros. Nos queda su compromiso con los ideales que siempre tuvo, su entrega a los demás y en especial a los las más favorecidos".

Inmaculada Pérez Gopar adelantó algunos detalles importantes de 'Muero como quien soy. Matías López Morales', título que reproduce una de las frases recogidas en las cartas que escribió desde la cárcel, que su familia ha conservado, y que además de servir de base a la investigación "ha supuesto un privilegio poder estudiarlas".

Relata Pérez Gopar de la vida de Matías López que nació en Antigua en 1912. Fue nieto de un personaje ilustre de la historia majorera, Matías López Hernández, considerado el fundador de Gran Tarajal y participante en el famoso Plebiscito de las Islas Menores que dio lugar a la creación de los cabildos. Su madre, Dolores Morales, murió en 1922, por lo que su padre contrajo segundas nupcias con Carmen Delgado Expósito, que fue un personaje importante de esta historia por su estrecha relación con Marías. Le acompañó hasta sus últimos días.

A Gran Canaria se trasladó con sus tías maternas. Estudió en el centro Viera y Clavijo de Las Palmas y en la Escuela de Fray Lesco, y también fue alumno de la Escuela Luján Pérez, donde también estudió el artista majorero Juan Ismael. De esa etapa destaca "su fuerte personalidad, pues estudiaba fuera de las clases al pedir a sus profesores que únicamente le examinaran"

Entre 1933 y 1935 realizó el servicio militar en el Regimiento de Ingeniería de La Isleta, hecho clave en su historia, pues sería ajusticiado por sus compañeros. Con el triunfo del Frente Popular, pasó a ser secretario de la Federación de Obreros, y entró a trabajar como contable en el Ayuntamiento de San Lorenzo, donde gobernaba el partido de izquierdas, y daba también clases de pintura.

El Ayuntamiento de San Lorenzo fue objeto ejemplar de la persecución franquista tras el alzamiento de 1936, con la detención de 21 miembros de la corporación y el fusilamiento de cinco de ellos. Este ayuntamiento que desapareció en 1939 para ser integrado en la capital.

Recuerda Inmaculada Pérez que el encarcelamiento de Matías López se produjo por rebelión, a pesar de que él se presentó a filas respondiendo a la convocatoria del régimen los días posteriores al alzamiento. Tras su detención, su padre se alistó y fue como voluntario Fernando Po, en Guinea, desde donde solicitó directamente al general Franco el indulto para su hijo, sin que se conozca si obtuvo respuesta.

El 25 enero de 1937 se celebró el consejo de guerra que lo juzgó, y en el que había un solo militar. Fue acusado de huir y de tenencia de armas y explosivos. En el proceso fueron declarados culpables 20 personas, un absuelto, 5 condenados a muerte (los 5 de San Lorenzo) y sólo Matías López, por su condición de militar, enviado a La Isleta, pues el resto fue e las instalaciones de Gando.

Junto a las cartas enviadas a su familia, las memorias de Carmen Delgado han sido cruciales en la investigación. De estas memorias se rescatan valiosos detalles de sus visitas, de los víveres y cigarrillos que le llevaba, de su relación con los carceleros, de las avanzadas lecturas para su tiempo que pedía el propio condenado…  

El 29 de marzo de 1937, al día siguiente de anunciarse su fusilamiento, muere Matías López a manos de sus compañeros del regimiento.


Como balance de este trabajo, Inmaculada Pérez agradeció a familiares e instituciones, Cabildo y Ayuntamiento, el apoyo brindado. "Ha sido una maravilla trabajar en este libro, porque la investigación no es simplemente recopilar documentos y elaborar un texto, sino la historia de las personas".