Fuerteventura.- Mario Ferrer expone la importancia del ‘El Eco de Tiscamanita’ y ‘La Aurora’, “dos referentes imprescindibles en la historia del periodismo de Canarias”






‘La Voz de Tiscamanita’ (1881), el primer periódico publicado en Fuerteventura del que quedan referencias y  que era manuscrito por Marcial Velázquez en Tiscamanita, es para el investigador Mario Ferrer “un caso singular” precisamente por el lugar en el que fue escrito. “Lo habitual de estas primeras publicaciones es que fueran elaboradas en núcleos urbanos, capitales de provincia o de municipios, pero no solemos encontrarlos en localidades que ni si quiera tienen la sede municipal”, apuntó Mario Ferrer.


Mario Ferrer presentó anoche el libro ‘Prensa, cultura y sociedad en Lanzarote y Fuerteventura: 1852-1936’, acompañado del consejero de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de Fuerteventura, Juan Jiménez, quien destacó la importancia de esta publicación “que pone al alcance del gran público, y de los propios investigadores, una aportación muy importante sobre el origen de la prensa en esta dos islas y su relación con la sociedad majorera y conejera”. La presentación también contó con coloquio posterior gracias a la participación de los investigadores Francisco Cerdeña y Felipe Bermúdez.

‘Prensa, cultura y sociedad en Lanzarote y Fuerteventura: 1852-1936’ hace un recorrido por lo que denominó como “el periodismo de la periferia de la periferia de Europa Occidental. En islas menores, que son la periferia de un archipiélago atrasado que a su vez es la periferia de un país atrasado y pobre, también periférico respecto a los grandes centros urbanos y de poder de Europa”, explicó Mario Ferrer.

En este ámbito surgieron los también manuscritos ‘El Crisol’  y ‘La Crónica’, en Arrecife de Lanzarote (aunque de éste último sólo se conservan referencias indirectas), y en Fuerteventura ‘El Eco de Tiscamanita’, “elaborado por Marcial Velázquez, hermano de Manuel Velázquez Cabrera, el político y abogado promotor de los Cabildos Insulares. Es habitual que estas publicaciones surjan en el entorno de familias acomodadas, con una función informativa, pero también formativa, al recoger no sólo notas de lo que sucede en Tiscamanita y su entorno, sino también referencias culturales y sociales tomadas de otras publicaciones. No hay que descartar que hubiera alguna ora publicación en este periodo de tiempo, pero hasta ahora no tenemos referencias de ellas”.

Mario Ferrer se refirió también a la publicación de ‘La Aurora’ en Puerto Cabras (1900-1906), aunque impreso en Gran Canaria, “con una mayor continuidad en su edición, casi 300 números y una edición de unos 300 ejemplares, de los que alrededor de 100 se distribuían en Tenerife y Gran Canaria, precisamente para que allí llegaran también las demandas y planteamientos de quienes lo editaban”.

De la publicación elaborada por José Castañeyra y con la participación regular de Ramón Fernández Castañeyra, destacó Mario Ferrer también la importancia de su amplia nómina de colaboradores que le permitían abordar muchas cuestiones, algunas incluso consideradas ‘avanzadas’ para la época, como los textos feministas de Olimpia de Montemar, seudónimo de Antonio María Manrique.

La relacionó además con el contexto social de la época, “editada  con cierta estabilidad y regularidad en un Puerto Cabras de apenas 500 habitantes de los que según los datos censales apenas 169 sabían leer y escribir”.

Mario Ferrer Peñate ofrece en esta publicación una parte del trabajo de investigación realizado con motivo de su tesis doctoral, que abarca un periodo mucho más amplio. La publicación ofrece una lectura de las sociedades conejera y majorera a través de las referencias en prensa, en un contexto político nacional que abarca desde la etapa isabelina (década moderada) hasta el final de la II República con el golpe de Estado del 18 de julio del 36.