Fuerteventura.- Mario Ferrer expone la importancia del ‘El Eco de Tiscamanita’ y ‘La Aurora’, “dos referentes imprescindibles en la historia del periodismo de Canarias”
26 de junio de 2014 (13:38 h.)
‘La
Voz de Tiscamanita’ (1881), el primer periódico publicado en Fuerteventura del que
quedan referencias y que era manuscrito por
Marcial Velázquez en Tiscamanita, es para el investigador Mario Ferrer “un caso
singular” precisamente por el lugar en el que fue escrito. “Lo habitual de
estas primeras publicaciones es que fueran elaboradas en núcleos urbanos,
capitales de provincia o de municipios, pero no solemos encontrarlos en
localidades que ni si quiera tienen la sede municipal”, apuntó Mario Ferrer.
Mario
Ferrer presentó anoche el libro ‘Prensa,
cultura y sociedad en Lanzarote y Fuerteventura: 1852-1936’, acompañado del
consejero de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de Fuerteventura, Juan
Jiménez, quien destacó la importancia de esta publicación “que pone al alcance
del gran público, y de los propios investigadores, una aportación muy
importante sobre el origen de la prensa en esta dos islas y su relación con la
sociedad majorera y conejera”. La presentación también contó con coloquio
posterior gracias a la participación de los investigadores Francisco
Cerdeña y Felipe Bermúdez.
‘Prensa,
cultura y sociedad en Lanzarote y Fuerteventura: 1852-1936’ hace un recorrido por
lo que denominó como “el periodismo de la periferia de la periferia de Europa
Occidental. En islas menores, que son la periferia de un archipiélago atrasado
que a su vez es la periferia de un país atrasado y pobre, también periférico
respecto a los grandes centros urbanos y de poder de Europa”, explicó Mario
Ferrer.
En este
ámbito surgieron los también manuscritos ‘El Crisol’ y ‘La Crónica’, en Arrecife de Lanzarote (aunque
de éste último sólo se conservan referencias indirectas), y en Fuerteventura ‘El
Eco de Tiscamanita’, “elaborado por Marcial Velázquez, hermano de Manuel
Velázquez Cabrera, el político y abogado promotor de los Cabildos Insulares. Es
habitual que estas publicaciones surjan en el entorno de familias acomodadas,
con una función informativa, pero también formativa, al recoger no sólo notas
de lo que sucede en Tiscamanita y su entorno, sino también referencias
culturales y sociales tomadas de otras publicaciones. No hay que descartar que
hubiera alguna ora publicación en este periodo de tiempo, pero hasta ahora no
tenemos referencias de ellas”.
Mario
Ferrer se refirió también a la publicación de ‘La Aurora’ en Puerto Cabras (1900-1906),
aunque impreso en Gran Canaria, “con una mayor continuidad en su edición, casi
300 números y una edición de unos 300 ejemplares, de los que alrededor de 100
se distribuían en Tenerife y Gran Canaria, precisamente para que allí llegaran
también las demandas y planteamientos de quienes lo editaban”.
De
la publicación elaborada por José Castañeyra y con la participación regular de
Ramón Fernández Castañeyra, destacó Mario Ferrer también la importancia de su amplia
nómina de colaboradores que le permitían abordar muchas cuestiones, algunas
incluso consideradas ‘avanzadas’ para la época, como los textos feministas de
Olimpia de Montemar, seudónimo de Antonio María Manrique.
La
relacionó además con el contexto social de la época, “editada con cierta estabilidad y regularidad en un
Puerto Cabras de apenas 500 habitantes de los que según los datos censales
apenas 169 sabían leer y escribir”.
Mario
Ferrer Peñate ofrece en esta publicación una parte del trabajo de investigación
realizado con motivo de su tesis doctoral, que abarca un periodo mucho más
amplio. La publicación ofrece una lectura de las sociedades conejera y majorera
a través de las referencias en prensa, en un contexto político nacional que
abarca desde la etapa isabelina (década moderada) hasta el final de la II
República con el golpe de Estado del 18 de julio del 36.