Fuerteventura.- El queso majorero busca su espacio en la oferta turística como "producto diferenciado" de calidad
09 de julio de 2014 (15:17 h.)
El nuevo seminario-cata del II Taller de Turismo y Formación del Cabildo en La Oliva enseña a 'vender' al turista las cualidades de nuestro queso
Mañana jueves concluye esta segunda edición con una cata de aceite de oliva en el Hotel Barceló Bay, a las 11:00 horas
9 de julio de 2014
El queso majorero es uno de los grandes desconocidos del turismo generalista. Su presencia en las cocinas y comedores de hoteles y restaurantes de la isla es limitada. El Seminario de Cata de Quesos DO que hoy se ha desarrollado, dentro del II Taller de Turismo y Formación (TTF) del Cabildo, para profesionales de hostelería busca cambiar esta situación e introducirlo en la oferta turística como un "producto diferenciado" de calidad.
"En dos años de cursos de formación a lo largo de toda la isla, y tocando materias tan variadas como idiomas, técnicas de cocina, seguridad en la zona de piscina, trato con personas con movilidad reducida, coctelería, etcétera, han participado más de 2.600 profesionales. Esta herramienta facilita la actualización continua de conocimientos a los profesionales de hostelería y, por tanto, la mejora de la calidad del destino Fuerteventura en su conjunto", explica el consejero de Turismo, Blas Acosta.
El Seminario de Cata de Quesos DO fue impartido por Rosa González, técnico de la DO Queso Majorero e investigadora de los productos elaborados con leche de cabra.
"En la cata del queso se usan todos los sentidos: oído, gusto, olfato, tacto y vista", explicó en la exposición teórica. "Hoy aprenderemos unos parámetros básicos para saber ofrecer al cliente un queso óptimo o el tipo de queso que ha solicitado".
Rosa González apuntó que "una cata de vinos es muy interesante, pero la cantidad de matices que aporta el queso es un valor que todavía no se explota en todas sus posibilidades".
Los profesionales de hostelería inscritos en este curso conocieron la escala de temperaturas a la que debe servirse cada tipo de queso, los olores que pueden apreciarse (lácticos, vegetales, afrutados y especias, entre otros), las texturas posibles (en tacto: rugosidad, elasticidad y humedad superficial; en boca: firmeza, adherencia y friabilidad o fragilidad) o el gusto que nos puede aportar (amargo, ácido, dulce y salado, pero también el regusto y la persistencia del sabor).