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La Virgen de la Peña vuelve a su santuario submarino de
El Castillo después de la reproducción sumergida en 1967 quedara sepultada
bajo el puerto deportivo
- El Ayuntamiento de Antigua y la escuela de buceo Deep Blue
impulsan la inmersión de una réplica de la imagen hecha con texturón
naturpiedra por el artesano José Melián
La imagen de la Virgen
de la Peña volvió ayer a su santuario submarino de El Castillo después
de que la reproducción sumergida en 1967 quedara sepultada bajo la
escollera del muelle deportivo. Después de 46 años, otra réplica
de la patrona de la Isla realizada por el artesano José Melián, de
50 centímetros y realizada con texturón naturpiedra y con un barniz
especial de alta resistencia, fue sumergida y atornillada en un bloque
de cemento por un grupo de doce buceadores. El acto fue muy emotivo
y contó con una gran asistencia de público, tanto turistas como residentes,
especialmente de Antigua y Puerto del Rosario, quienes rememoraron el
acontecimiento histórico y vieron cumplida la petición de reponer
la imagen en el mar.
La iniciativa, impulsada
por las concejalías de Festejos y Turismo del Ayuntamiento de Antigua
en colaboración con la escuela de buceo Deep Blue, fue uno de los actos
más significativos del programa de las fiestas de la localidad turística,
así como la exposición fotográfica sobre la sumersión llevada a
cabo el 8 de octubre del año 1967 a las 14.23 horas, cuando apenas
se atisbaba el desarrollo turístico de Caleta de Fuste.
El artesano José
Melián también fue el encargado de tallar otra réplica de la Virgen
de la Peña, elaborada en yeso y con las mismas dimensiones que la sumergida.
Esta imagen fue la que presidió la misa y posterior procesión de los
feligreses que acudieron a la localidad turística para celebrar el
día grande de las fiestas. La Corporación prevé instalarla en un
futuro en un pequeño altar que se situará en las cercanías de este
enclave costero.
El escritor canario
Juan del Río Ayala (1904-1969) señaló en un artículo titulado “En
el fondo del mar majorero hay una perla”, publicado en el periódico
El Eco de Canarias el 10 de noviembre de 1967, que la imagen fue tallada
por José Melián, fundida por José Lavandera y bendecida por el sacerdote
don José Leonilo Molina, ya fallecido. Incluso, detalló con precisión
las características y la localización de la pequeña Gran Señora de Fuerteventura. “Una reproducción exacta,
fundida en plomo, de la virgencita alabastrina y minúscula de Río
Palma que ejerce su patronazgo desde la una a la otra punta de la alargada
isla de San Buenaventura ha sido, más que sumergida, asentada en el
fondo del mar a ocho metros de profundidad y a veinte y cinco de distancia
de los rompientes de las islas en la orilla”.
“Luego fue en solemne
procesión, a hombros de gente marinera, con sus 450 kilos de peso,
desde Puerto del Rosario hasta la Caleta donde, como gloriosa potala
para afincamiento de la nave de la fe, bajó de la superficie al fondo
aromatizado por las algas y los fucos para asentarse sobre un bloque
de cemento al cual ha quedado adherida por tres tuercas de cobre”,
precisó en el artículo el que fuera bibliotecario de la sociedad El
Museo Canario en los años treinta y autor de “Tirma”, romance
sobre la conquista de Gran Canaria que sirvió de base para una película,
además de un libro de poemas y de una pieza teatral.
Leonilo Molina
Leonilo Molina, ya fallecido,
fue considerado el primer romero de honor de la Virgen de la Peña en
el Archipiélago. Arcipreste de Fuerteventura y párroco de Nuestra
Señora del Rosario y de Santo Domingo de Tetir durante su estancia
en la capital majorera, fue uno de los impulsores de que la Virgen de
la Peña tuviera un santuario marino en 1967, junto a un grupo de devotos.
Y también colaboró en que se volviera a reponer tras ser sepultada
por la escollera del muelle.
Recopiló trozos
de plomo “desde el faro de Jandía al faro del Cotillo, para fundirlos
en imagen de la Peña, y que así la Señora, del mismo modo que presidía
como Patrona de Fuerteventura desde el Santuario de la Vega de Río
Palma, pudiera presidir también como Patrona del Atlántico Canario
y desde las profundidades del mar en las aguas cristalinas de la Bahía
del Castillo de Caleta de Fustes”. Así lo relató el 16 de septiembre
de 1995, donde valoraba que los pescadores y los submarinistas “pudieran
hacer también sus ofrendas como romeros de la Peña en el trono del
primer santuario en el fondo del mar del Archipiélago Canario”.
“En el acto colaboraron jóvenes turistas alemanes, pescadores
y submarinistas isleños, devotos de todos los pueblos, así como entidades
oficiales majoreras”, según relató el párroco Leonilo Molina, ya
fallecido, en La Provincia el 16 de septiembre de 1990 en un artículo
titulado “El santuario submarino de la Virgen de la Peña será rescatado
próximamente”.
La iniciativa posterior
de un grupo de jóvenes majoreros de recuperar el trono submarino fue
respaldada por muchos devotos de la Virgen, “con sus voluntarios ingresos
en una cuenta abierta para este laudable fin, en una entidad bancaria
canaria, que pasan de las 200.000 pesetas”, relató el párroco en
el mismo artículo. Sin embargo, no fue hasta ayer cuando se materializó
esta actuación.
Desde que se construyó el puerto deportivo en la localidad
turística se perdió el rastro de la imagen. El periodista Tero Brito,
corresponsal de El Eco de Canarias en los años setenta y principios
de los ochenta, indicaba en una crónica realizada el 20 de agosto de
1981, que desde que se inició esta infraestructura “nadie ha logrado
localizar la imagen de plomo de la Virgen de La Peña, patrona de Fuerteventura,
en su santuario submarino de la Bahía de Caleta de Fuste”, especificando
que “la creencia general es que pudiera haber quedado sepultada bajo
el relleno de las obras”.
Igualmente, señalaba
hace 31 años que tampoco se descartaba la posibilidad, “más remota
pero factible, de que haya podido ser arrastrada por algún barco”,
circunstancia “nada fácil si tenemos en cuenta que el peso de la
imagen y pedestal es de unos 600 kilos”. Ni siquiera los submarinistas
pudieron localizarla “en su lugar de ubicación y zonas limítrofes”.
Asimismo, recogió
unas declaraciones del concejal de CD y teniente de alcalde de Puerto
del Rosario, Juan Jesús Páez Nóbrega, en la que indicaba a la prensa
que pudo haber quedado sepultada bajo el muelle. En el supuesto de que
ello se confirmara, aclaraba Tero Brito, “hay predisposición tanto
por la empresa constructora como por la urbanizadora para reponer una
nueva imagen al santuario submarino”. Sin embargo, nada se supo desde
entonces.


