En Fuerteventura la exposición 'Lycaón y los 13 ochomiles' abre sus puertas este jueves en el CAJI
04 de junio de 2013 (16:08 h.)
El consejero de Cultura
del Cabildo invita a los amantes del arte en la Isla a disfrutar de "esta muestra
confeccionada por la prometedora artista canaria Idaira del Castillo, que nos
trae un consistente y colorido espectáculo visual, cómplice y grandioso a un tiempo,
evocador de una realidad personal".
4 de junio de 2013
La exposición 'Lycaón y los 13 ochomiles' abrirá sus
puertas en el Centro de Arte Juan Ismael (Puerto del Rosario) este jueves día 6
de junio a partir de las 20:30 horas.
La Consejería de Cultura del Cabildo de
Fuerteventura incluye como uno de los eventos destacados en La Agenda del
presente mes de mayo esta prometedora muestra que llega a la Isla desde Tenerife
de la mano del Gobierno de Canarias.
Según adelanta el consejero Juan Jiménez, "la artista
Idaira del Castillo Estévez desembarca en Fuerteventura para conquistar al
público majorero con esta exposición. Invitamos a los amantes del arte en la
Isla a disfrutar de esta muestra que, podemos adelantar, nos traslada un
consistente y colorido espectáculo visual, cómplice y grandioso a un tiempo,
evocador de una realidad personal".
Esculturas planas de retales de tela, tintados y
retocados, grandes tapices llenos de color, dibujos y otros formatos componen
esta rica exposición que, en palabras de la propia autora, tiene "tintes
de graffiti y matices subtropicales propios de las Islas Canarias".
El lycaón, el perro típico africano, aparece en los
tapizados junto a otros muchos animales –cocodrilos, nutrias, lemures, gatos,
gacelas…-, retratos de todo tipo y escenarios urbanos.
'Lycaón y los 13 ochomiles' se expone en
Fuerteventura de la mano del Cabildo de Fuerteventura, estando la exposición
auspiciada por el Gobierno de Canarias tras darle apertura por primera vez en Sala
de Exposiciones del Instituto Cabrera Pinto (La Laguna), el pasado verano.
Sinopsis (Óscar Alonso Molina, crítico de arte)
A todas luces es la vida, y con mayor precisión esa
parte concreta de la propia existencia que se concentra en la vida privada, lo
que se refleja y se agarra con insistencia en los pequeños retales desflecados
que Idaira del Castillo toma referentemente
como material de trabajo para sus dibujos y obras más recientes.
Pero de la misma manera que la artista apuesta por
una personal y enrarecida visión de la existencia diaria, esos dibujos se
encuentran como iluminados y redibujados, fruto de una poderosísima pasión,
casi de auténtico furor; así pues, furiosos –fuera de sí-, encendidos, incluso
diríamos incendiados por la presencia de un color tan irreal que lleva a los
cuerpos de sus personajes a restallar y consumirse en medio de las llamas,
refulgentes: con labios blancos, ojos resplandeciendo a plena luz del día,
mientras que el resto de la piel de sus cuerpos planos aparece normalmente
virada hacia el rosa flúor, el amarillo incandescente, azul ultramar, etcétera.
Quizás sean los colores de la materia viva en el punto de su hipotética
incandescencia…