El Cabildo de Fuerteventura liberó hace una semana
al joven ejemplar nacido hace cinco meses en el CRFS de Tafira. La Estación
Biológica de Doñana se encarga de su seguimiento por satélite
2 de noviembre de 2013
De nombre Tamarán, el primer guirre nacido en
cautividad ya surca los cielos de Fuerteventura. Transcurrida una semana desde
su liberación en el entorno de Tiscamanita (Tuineje) el pasado jueves, este
joven ejemplar perteneciente a la especie canaria de alimoche (Neophron
percnopterus majorensis) se encuentra en buen estado, ha socializado con el
resto de guirres que habitan en la zona y ya realiza sus primeros
desplazamientos.
Tan sólo el nacimiento de este espécimen en el
Centro de Recuperación de Fauna silvestre de Tafira (Cabildo de Gran Canaria)
el pasado mes de mayo -fruto del emparejamiento de dos guirres macho y hembra
que permanecen en estas instalaciones por sufrir patologías irrecuperables- ya
supone un hito científico en si mismo. Superado también con éxito el plan de
cría y desarrollo tutelado por el biólogo y director de este centro, Pascual
Calabuig, y cumplidos los cinco meses de vida, el Cabildo de Fuerteventura ha
liberado a Tamarán en el entorno del Comedero de Guirres que gestiona esta
institución en la zona centro de la Isla.
El presidente del Cabildo, Mario Cabrera, y la
consejera de Medio Ambiente en la Corporación, Natalia Évora, tomaron parte en
este histórico acontecimiento. Para el presidente insular, "la
introducción de este guirre en el medio natural majorero es una nueva victoria
dentro del proceso de recuperación de nuestra especie de ave más emblemática.
Estudios tanto genéticos como históricos constatan la longevidad de la especia
y su más que probable relación con los primeros pobladores que llegaron a
Fuerteventura. Que su presencia ha sido beneficiosa para la ganadería y para el
medio ambiente en general es una realidad incontestable, ya que al tratarse de
un ave carroñera se encarga de manera natural de hacer la limpieza de los
animales que al morir quedan esparcidos por el territorio".
Natalia Évora, que además de Consejera de Medio
Ambiente fue en su día la directora del Proyecto Life Conservación del Guirre
Majorero (2004-2008), recordó que desde que la especie pasara su momento más
difícil en el año 1998, en que se pudo censar apenas un centenar de ejemplares
en toda la Isla, el intenso trabajo realizado ha permitido superar ampliamente
los doscientos individuos en la actualidad, hasta el punto, que la población de
guirres se ha lanzado por sí misma un territorio que habitó mucho tiempo atrás,
la isla de Lanzarote".
En esta última parte del proceso, indicó la
consejera, ha tenido un papel fundamental la Estación Biológica de Doñana,
institución que desde la ejecución del Proyecto Life y en los años sucesivos ha
coordinado el seguimiento de la población de guirre en Fuerteventura.
El director de esta institución científica, José
Antonio Donázar, explica como tras serle instalado a Tamarán un radiotransmisor
con acelerómetros y tecnología de seguimiento GPS (Global Position System),
durante esta primera semana en el exterior ha sido posible comprobar como el
ejemplar "se ha mantenido en el entorno de la guirrera. Se eleva en vuelo
y hace desplazamientos cortos de un máximo un kilómetro. Es algo normal que los
primeros días después de empezar a volar los pollos hagan movimientos regulares
y sólo en el entorno del nido".
Un aspecto importante de estos primeros estadios de
libertad ha sido su integración con otros individuos de la especie, continúa
Donázar. "Tamarán se encuentra integrado en el grupo de guirres que
utilizan el comedero para alimentarse. Esa es una buena señal y significa que
por el momento todo va bien".
Según valoran los científicos que han trabajado en
este proyecto, un aspecto clave para la rápida integración de este joven guirre
en el medio natural ha sido su aislamiento al contacto humano. "Desde que
tiene diez días de edad, su contacto con las personas ha sido prácticamente
nulo. Para alimentarlo se ha utilizado una maqueta que imita a los
progenitores, y cuando en menos de tres semanas empezó a alimentarse por sí
mismo, fue ubicado cerca de sus verdaderos padres, que rápidamente lo aceptaron
y comenzaron a ocuparse de él", explica Pascual Calabuig. Una vez que fue
trasladado a Fuerteventura, donde permaneció en un cajón de vuelo ubicado en
Betancuria, su alimentación se llevó a cabo también de tal manera que el animal
nunca pudiera ver a sus cuidadores.
Además de Tamarán, el Cabildo de Fuerteventura ha
dotado a la Estación Biológica de Doñana de una veintena de dispositivos de
seguimiento GPS con acelerómetros los cuales, al estar conectados a Internet
vía wi-fi, permiten registrar los desplazamientos de los ejemplares marcados
con un nivel de detalle desconocido hasta ahora, pues miden no sólo las
distancias recorridas, sino otros parámetros como la altitud o la velocidad de
vuelo. Estos dispositivos, instalados a principios de verano de este año, ya
han comenzado a arrojar los primeros datos, de los que se desprende una gran
variedad de comportamientos en cada uno de los guirres marcados.
Situación del guirre en la actualidad
El Neophron percnopterus majorensis, subespecie del
alimoche común, es el llamado guirre en Canarias, nombre de origen guanche.
Actualmente figura como ESPECIE EN PELIGRO DE EXTINCIÓN en el Catálogo de
Especies Amenazadas de Canarias. La presencia del guirre es especialmente
beneficiosa para el hombre, debido a que ‘limpia’ el campo de animales muertos,
evitando así la propagación de enfermedades o la contaminación de las aguas.
El guirre o alimoche canario (Neophron percnopterus
majorensis) ha habitado históricamente y de manera regular en todo el
Archipiélago. Sin embargo, con el aumento poblacional y la ocupación progresiva
del territorio a lo largo del siglo veinte se ha ido mermando su presencia
hasta el punto que, en las últimas décadas, la especie se ha restringido casi
exclusivamente a Fuerteventura.
No obstante, la recuperación de la especie en
Fuerteventura –en 2013 existen 94 ejemplares que forman parejas ocupando 47
territorios, y una población total de en torno a 230 especimenes- ha favorecido
que el guirre haya comenzado de nuevo a extender su presencia en otros territorios.
Si durante muchos años hubo únicamente una pareja de guirres habitando en la
Isla de Lanzarote, concretamente en el Archipiélago Chinijo, en la actualidad
son ya cuatro las parejas establecidas en el ámbito insular conejero. "Se
trata de una circunstancia que invita a soñar con un futuro proyecto de
reintroducción del guirre en otras Islas de Canarias", concluyó Natalia
Évora.
