El Fósforo puede agotarse en 40 años en nuestro planeta
28 de noviembre de 2013 (11:56 h.)
El fósforo es un elemento químico de número atómico 15 y símbolo P. El nombre proviene del griego φώς (“luz”) y φόρος
(“portador”). Es un no metal multivalente perteneciente al grupo del
nitrógeno (Grupo 15 (VA): nitrogenoideos) que se encuentra en la
naturaleza combinado en fosfatos inorgánicos y en organismos vivos pero
nunca en estado nativo.
Es muy reactivo y se oxida espontáneamente en contacto con el oxígeno atmosférico emitiendo luz. Este elemento puede encontrarse en pequeñas cantidades en el semen lo que hace que este fluido resalte en un color notable ante la luz ultravioleta; esto ha permitido resolver algunos casos criminales que han involucrado una violación sexual.
El fósforo como molécula de Pi («fosfato inorgánico»), forma parte de las moléculas de ADN y ARN, las células lo utilizan para almacenar y transportar la energía mediante el adenosín trifosfato (ATP). Además, la adición y eliminación de grupos fosfato a las proteínas, fosforilación y desfosforilación, respectivamente, es el mecanismo principal para regular la actividad de proteínas intracelulares, y de ese modo el metabolismo de las células eucariotas tales como los espermatozoides.
Es un ciclo sedimentario, su reservorio es la corteza terrestre. El elemento se almacena en rocas fosfatadas y a medida que estas son erosionadas se van liberando compuestos fosfatados hacia el suelo y el agua. Luego son absorbidos por las plantas, a través de las raíces, incorporándose a los componentes vivos del sistema, a medida que pasan por los distintos niveles tróficos. Una vez que los organismos (plantas o animales) mueren, se descomponen y se libera el fósforo contenido en la materia orgánica.
Ahora, expertos mundiales han alertado en un artículo publicado en la revista ‘Nature Geoscience’ del riesgo de que el fósforo se agote en un plazo de entre 40 y 400 años, lo que comprometería la viabilidad de los cultivos a nivel mundial, ya que este mineral se ha convertido en un “fertilizante esencial para la producción” de alimentos.
El artículo, que firma el investigador del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (Creaf), adscrito al Csic Josep Peñuelas, junto con un equipo de investigadores internacionales, ha evaluado el tema y apunta a la existencia del “trilema del fósforo”. Dicho trilema afecta a los países productores de alimentos, los consumidores ricos y los consumidores más pobres, y que en esta problemática cualquiera de las opciones futuras –seguir como hasta ahora, subir el precio del fósforo o hacerlo más accesible– acaba entrando en conflicto con los intereses de al menos uno de los grupos, ha indicado el Creaf en un comunicado.
Los expertos recuerdan que actualmente los países productores tienen acuerdos bilaterales para vender fósforo a un precio relativamente barato a un puñado de países ricos que lo utilizan “en exceso” en sus cultivos, y de hecho calculan que América del Norte, el oeste de Europa y el sudeste de Asia consumen el 80% del consumo mundial de estos fertilizantes, aunque solo concentran el 55% de los cultivos.
Eliminar estos acuerdos bilaterales y subir el precio del fósforo reduciría el consumo y preservaría el recurso a largo plazo, pero ello dejaría fuera de juego a los países más pobres, que no podrían pagarlo; mientras que abaratarlo haría que se agotaran antes las reservas.
Por ello, los expertos proponen en su artículo que la gestión de este fertilizante debe centrarse en “reducir su uso desmesurado” y el desaprovechamiento de este recursos que se da en los países ricos, así como implementar sistemas de producción eficientes con grandes inversiones destinadas a garantizar la seguridad alimentaria a largo plazo. Además, apuntan a la necesidad de reciclar el fósforo residual y “estimaciones más precisas de la cantidad de reservas” que quedan en el Planeta y evaluar los beneficios económicos que podrían aportar las nuevas tecnologías de ahorro, ha señalado Peñuelas.
Aurea Gutierrez
Divulgadora Científica – Crónicas Aureas
Fuentes para compilación de este artículo: ep, tw, wikipedia
Blog: http://cienciacronica.wordpress.com
Es muy reactivo y se oxida espontáneamente en contacto con el oxígeno atmosférico emitiendo luz. Este elemento puede encontrarse en pequeñas cantidades en el semen lo que hace que este fluido resalte en un color notable ante la luz ultravioleta; esto ha permitido resolver algunos casos criminales que han involucrado una violación sexual.
El fósforo como molécula de Pi («fosfato inorgánico»), forma parte de las moléculas de ADN y ARN, las células lo utilizan para almacenar y transportar la energía mediante el adenosín trifosfato (ATP). Además, la adición y eliminación de grupos fosfato a las proteínas, fosforilación y desfosforilación, respectivamente, es el mecanismo principal para regular la actividad de proteínas intracelulares, y de ese modo el metabolismo de las células eucariotas tales como los espermatozoides.
Es un ciclo sedimentario, su reservorio es la corteza terrestre. El elemento se almacena en rocas fosfatadas y a medida que estas son erosionadas se van liberando compuestos fosfatados hacia el suelo y el agua. Luego son absorbidos por las plantas, a través de las raíces, incorporándose a los componentes vivos del sistema, a medida que pasan por los distintos niveles tróficos. Una vez que los organismos (plantas o animales) mueren, se descomponen y se libera el fósforo contenido en la materia orgánica.
Ahora, expertos mundiales han alertado en un artículo publicado en la revista ‘Nature Geoscience’ del riesgo de que el fósforo se agote en un plazo de entre 40 y 400 años, lo que comprometería la viabilidad de los cultivos a nivel mundial, ya que este mineral se ha convertido en un “fertilizante esencial para la producción” de alimentos.
El artículo, que firma el investigador del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (Creaf), adscrito al Csic Josep Peñuelas, junto con un equipo de investigadores internacionales, ha evaluado el tema y apunta a la existencia del “trilema del fósforo”. Dicho trilema afecta a los países productores de alimentos, los consumidores ricos y los consumidores más pobres, y que en esta problemática cualquiera de las opciones futuras –seguir como hasta ahora, subir el precio del fósforo o hacerlo más accesible– acaba entrando en conflicto con los intereses de al menos uno de los grupos, ha indicado el Creaf en un comunicado.
Los expertos recuerdan que actualmente los países productores tienen acuerdos bilaterales para vender fósforo a un precio relativamente barato a un puñado de países ricos que lo utilizan “en exceso” en sus cultivos, y de hecho calculan que América del Norte, el oeste de Europa y el sudeste de Asia consumen el 80% del consumo mundial de estos fertilizantes, aunque solo concentran el 55% de los cultivos.
Eliminar estos acuerdos bilaterales y subir el precio del fósforo reduciría el consumo y preservaría el recurso a largo plazo, pero ello dejaría fuera de juego a los países más pobres, que no podrían pagarlo; mientras que abaratarlo haría que se agotaran antes las reservas.
Por ello, los expertos proponen en su artículo que la gestión de este fertilizante debe centrarse en “reducir su uso desmesurado” y el desaprovechamiento de este recursos que se da en los países ricos, así como implementar sistemas de producción eficientes con grandes inversiones destinadas a garantizar la seguridad alimentaria a largo plazo. Además, apuntan a la necesidad de reciclar el fósforo residual y “estimaciones más precisas de la cantidad de reservas” que quedan en el Planeta y evaluar los beneficios económicos que podrían aportar las nuevas tecnologías de ahorro, ha señalado Peñuelas.
Aurea Gutierrez
Divulgadora Científica – Crónicas Aureas
Fuentes para compilación de este artículo: ep, tw, wikipedia
Blog: http://cienciacronica.wordpress.com