La primera instalación
museística de Canarias dedicada al queso como temática principal se encuentra
ya en marcha, tras el inicio de los trabajos en el Molino de Antigua. El
Cabildo de Fuerteventura, que invierte 675.154 euros en la reconversión de este
centro en el Museo del Queso de Fuerteventura, estima que la nueva instalación
estará finalizada el próximo mes de noviembre.
El Museo del Queso se concibe
como un centro que permita a visitantes y residentes profundizar en el conocimiento
del producto gastronómico por excelencia de Fuerteventura. Para ello, el centro
propone un recorrido eminentemente interactivo a través de la instalación de
pantallas táctiles, juegos de conocimiento y otros elementos que implican la
participación directa del visitante.
Mario Cabrera, presidente del
Cabildo, que recorrió las dependencias del museo en proceso de instalación,
valoró "la enorme importancia que supone para la Isla poder contar al fin
con un museo dedicado al fruto de la actividad ganadera, una práctica milenaria que se desarrolla en Fuerteventura
desde antes de la conquista y que, no sólo ha perdurado hasta nuestros días,
sino que se ha convertido en una actividad económica y tradicional identificada
como una de las principales señas de identidad de la cultura majorera".
Para poder ofrecer una visión
concreta y global de la producción quesera y su significado para la Isla, el
museo plantea un recorrido que se divide en tres grandes bloques, dedicados a
la Isla de Fuerteventura desde un punto de vista del clima, la orografía, los
valores naturales y la formación geológica; la raza de la cabra majorera y la
historia y evolución del sector ganadero; y el origen, características y
métodos de producción del propio producto.
Además de la mueva instalación
interpretativa del centro, la intervención en este espacio que hasta ahora venía
funcionando como el centro del Molino de Antigua conlleva una reordenación del
propio recinto, habilitando una serie de dependencias para acoger las sedes del
Consejo Regulador de la DO del Queso Majorero y de la Asociación de Criadores
de la Cabra Majorera, en el interior del
centro un punto de venta y degustación de quesos, y una serie de
reformas estructurales y la renovación de las zonas ajardinadas en la zona
exterior. El Molino de Antigua propiamente dicho, declarado Bien de Interés
Cultural, permanecerá tal cual está y será integrado como parte importante de
la visita.
El queso majorero en clave económica
El significado del queso
majorero es el de un producto tradicional que ha ido evolucionando durante
2.000 años, lo que inevitablemente conlleva una lectura: ha sido rentable para
quien lo ha producido. Por ello, la viabilidad del museo se asocia a la posibilidad de relacionar su
contenido al sector turístico, favoreciendo la venta del producto de cara a un
cliente potencial cifrado en aproximadamente dos millones de turistas al año.
Evolución ganadera
La ganadería es una actividad que ha estado
presente en Fuerteventura desde que se conoce su poblamiento, hace
aproximadamente entre 2.000 y 2.200 años. Los vestigios arqueológicos de los
primeros pobladores están asociados a restos cápridos que han aparecido en los yacimientos
de la Isla, lo que demuestra que desde muy temprano estos pobladores, conocidos
como el pueblo maho, subsistían en parte gracias a la ganadería. De igual
manera, la historia documental recogida en las crónicas de los conquistadores
europeos de Fuerteventura (Le Canarien), entre los siglos XIV y XV, hace
referencia a la actividad ganadera.
En cuanto a la importancia histórica de la
ganadería caprina en Fuerteventura, se entiende por las particularidades de un animal
que ofrece un alto rendimiento lácteo y de carne, que es poco exigente con los
pastos y con el agua y muy resistente al clima. Además, con el paso de los
siglos, los ganaderos majoreros han ido seleccionando los mejores ejemplares en
un proceso de evolución genética que ha desembocado en una raza que hoy se
encuentra registrada y reconocida como especie propia, y que está hoy en día ampliamente
reconocida y extendida por toda Canarias, África y América.
La preponderancia de la ganadería se
manifiesta también en la extracción de productos lácteos, tal y como evidencia
la gran cantidad de yacimientos aborígenes que han dejado constancia de
elementos de cerámica o de cuero utilizados para conservar o elaborar productos
como leche mecida, quesos, etc.
Toda esta cultura generada alrededor de la
ganadería caprina se ha conservado en Fuerteventura durante generaciones, haciendo
evolucionar el queso majorero hacia un producto distinguido por su excelencia y
por la calidad de su materia prima, la leche. Además, cada ganadero, cada
familia, cada pueblo, dota a sus quesos de un toque particular.
A partir de los años 80 del siglo XX, a raíz
de la integración institucional en el Mercado Común Europeo, el sector quesero
afrontó un importante proceso de modernización. Sin embargo, y a diferencia de
otras regiones en que la producción quesera se concentró en grandes
cooperativas o empresas, en Fuerteventura, con el apoyo de las instituciones,
se optó por un modelo que siguió el sistema tradicional, dando lugar a las
denominadas 'miniqueserías'.
El resultado es una enorme variedad dentro de
un mismo producto, el queso majorero, que se produce en pequeñas queserías
familiares -o constituidas en forma de pymes- a partir de la leche de cabra
obtenida en sus propias granjas ganaderas, y comercializando sus propias
marcas.
En la actualidad coexisten en Fuerteventura más
de medio centenar de pequeñas marcas de queso que comparten características
como la calidad de la leche y la genética de las cabras que la producen. No
obstante, gracias a las sutiles diferencias que otorga a sus quesos cada
productor, hoy es posible degustar una enorme variedad de sabores y calidades
muy singulares dentro de un mismo territorio insular.
