Chofe y Albi son dos tortugas boba (Caretta caretta), que viven bajo los
cuidados de la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo en la Guardería de
Tortugas de Morro Jable (Fuerteventura).
Los dos ejemplares formaron parte del primer
traslado de nidos de tortuga que se llevó a cabo desde Cabo Verde –una de las
mayores reservas del mundo para la reproducción de la especie- hasta Canarias,
operación que dio inicio al Proyecto de Reintroducción de la Tortuga Boba en
Fuerteventura.
Las dos tortugas nacieron junto a cientos de sus
hermanas tras eclosionar los nidos bajo la arena de Cofete. Este paradisíaco
paraje libre de construcciones que cuenta con 14 kilómetros de arena virgen ha
sido el elegido para acoger este proyecto, llamado de reintroducción por las
referencias históricas que se han podido rescatar y que constatan que, hasta principios
del siglo pasado, las tortugas utilizaban este mismo espacio para desovar.
Cinco años después de su nacimiento, Chofe y Albi han alcanzado 35 y 25
kilos de peso respectivamente, un desarrollo superior al que les correspondería
por edad, lo que augura que su madurez reproductora -establecida en la especie
a partir de los diez años aproximadamente- podría adelantarse.
Para poder acoger a los dos especímenes en las
mejores condiciones, el Cabildo ha emprendido la ampliación de la Guardería de
Tortugas con la instalación de dos nuevos tanques de 7.500 litros cada uno, debido
a que la veintena de tanques que han venido funcionando hasta ahora tienen una
capacidad de 1.500 litros, y se destinan a acoger a tortugas de menor tamaño.
Sobre la Guardería de Tortugas, la consejera de
Medio Ambiente del Cabildo, Natalia Évora, explicó que "durante todos
estos años estas instalaciones han servido para criar a las tortugas que han
ido naciendo en Cofete tras el traslado de los nidos desde Cabo Verde. Esto es
así porque en los primeros estadios de crecimiento de la especie su mortandad
supera el 90%. Por eso se mantienen alimentadas y bajo cuidados veterinarios en
la guardería durante un año aproximadamente, de manera que se consigue reducir
en gran medida la mortandad por depredación".
Una tortuga boba pesa menos de 20 gramos al nacer. Transcurrido
un año de cría controlada, cada espécimen supera los 200 gramos e incluso puede
alcanzar el medio kilo de peso, lo que implica valores superiores al 50% de
supervivencia.
Además, agregó Natalia Évora, "la visita a la
Guardería de Tortugas se ha convertido en un gran atractivo turístico, y también nos
permite reforzar nuestros programas de divulgación y Educación
Ambiental planificando visitas guiadas con grupos de escolares y otros colectivos.
Las campañas de concienciación resultado enormemente efectivas. Tras varios
años de trabajo no sólo se atiende en la guardería a las tortugas nacidas
dentro del proyecto de reintroducción, sino también a otras muchas tortugas
adultas que se recuperan aquí tras aparecer accidentadas".
En este sentido, añadió la consejera, "resulta muy satisfactorio
que sea la gente de la calle o incluso los propios pescadores quienes rescaten
tortugas heridas que se han tragado anzuelos o que aparecen enmallas en artes
de pesca. Aquí se les dispensa los primeros auxilios o, en caso necesario, se
envían a los centros de recuperación de
Gran Canaria. Cuando se han curado, se traen de nuevo a Fuerteventura y se
liberan en un acto organizado con grupos. Se trata de un sistema de
concienciación que se retroalimenta y que ha dado muy buenos resultados".
Posible cría en cautividad
El hecho de contar en estos momentos con dos
tortugas en proceso de crecimiento en Fuerteventura abre una oportunidad
inesperada al inicio del proyecto de reintroducción. Aunque todavía se trata de
una hipótesis, en caso de que Chofe y Albi, ambas hembras, alcanzaran la
madurez sexual en la guardería de tortugas, llegaría el momento de estudiar la
posibilidad de llevar a cabo una experiencia de reproducción asistida por
inseminación artificial.
A pesar de que este cambio biológico se produce en
la especie a partir de los diez años, aproximadamente, el avanzado estado de
desarrollo de los dos ejemplares hace presagiar que la llegada de su madurez se
podría adelantar. En caso de tener éxito la reproducción, el escenario ideal
sería controlar la puesta de los nidos para que esta se produjera en la Playa
de Cofete, lo que significaría poder contar con alrededor de 200 huevos de
tortuga en cada una de estas puestas.
Cuidados en la guardería
Los cuidados que se dispensan a las tortugas 'boba'
del proyecto, a otras tortugas 'boba' accidentadas, o incluso a otras especies
de tortuga, consisten básicamente en su alimentación, los cuidados veterinarios
necesarios, y los medios técnicos para mantener los tanques de agua en
funcionamiento.
Dentro de este apartado juega un papel fundamental
la veterinaria Ana Belén Casal López, que regenta una clínica en el sur de la
Isla y que se ocupa del aspecto sanitario de la guardería dentro de un convenio
con el Cabildo. Como técnico responsable, Casal planifica la alimentación de
las tortugas –basada en una gelatina de verdura, pescado y marisco-, y se ocupa
de los cuidados veterinarios.
Los 22 tanques de la Guardería de
Tortugas funcionan con un circuito abierto de agua salada, que permite captar
el agua marina y devolverla al medio manteniendo los
tanques siempre oxigenados. Además, están equipados con termostatos regulables para variar la temperatura del agua en caso de ser necesario.
Colaboración de los colectivos sociales
En la guardería también está presente la Asociación
de Discapacitados de Fuerteventura, ADISFUER, que dentro de otro convenio marco
con la institución mantiene a dos miembros del colectivo que se encargan de
dispensar los alimentos y del mantenimiento y limpieza de las instalaciones. Un
colectivo de voluntarios de la Isla llamado Avanfuer, participa también en el
proyecto de las tortugas organizando acciones educativas y realizando distintas
tareas, especialmente en los meses de verano.
En la actualidad, la guardería mantiene 52 tortugas
de cría dentro del proyecto, y un número variable de tortugas en recuperación.
Regresar a la playa en que nacieron
Una característica llamativa y fundamental del
Proyecto de Reintroducción de la Tortuga Boba en Fuerteventura está en el hecho
de que las hembras, cuando alcanzan la edad adulta (entre 10 y 15 años),
regresan siempre a poner los huevos a la misma playa en que nacieron. Esta es
la base del proyecto y la causa de que el traslado de los huevos desde que son
puestos en la playa de Ervatao (isla de Boavista), en Cabo Verde, hasta su
llegada a Fuerteventura, se realice en menos de veinticuatro horas.
A pesar de que ya existen experincias anteriores en
el continente Americano (México y California) el de Fuerteventura es el único
proyecto de reintroducción de la Caretta caretta que se desarrolla en Europa.
Aunque actualmente el Cabildo de Fuerteventura
lidera el Proyecto de Reintroducción la especie, contando con la colaboración
de otras entidades como la ULPGC y el Cabildo de Gran Canarias principalmente
en la atención a las tortugas heridas, otras muchas entidades se han implicado
en el mismo a lo largo de estos años, como el Gobierno de Canarias, el ICCM
(Instituto Canario de Ciencias Marinas), el Gobierno de Cabo Verde, el Ministerio de Medio Ambiente o el
Ayuntamiento de Pájara, entre otros.
