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Paul Gauguin y Manuel Vázquez Montalbán por Ángel Díaz Arenas

 


«D’où venons-nous? Qué sommes-nous? Où allons-nous?»
(Día del libro: sábado, 23.04.2022)
Ángel Díaz Arenas
Sobre la obra poética de Manuel Vázquez Montalbán escribe Florence Estrade (Marie-Claire Zimmermann) en «L’oeuvre poétique de Manuel Vazquez Montalban (1939-2003)»1: “Manuel Vázquez Montalbán a écrit neuf recueils de poèmes, entre 1962 et 2003. Souvent méconnue du grand public et ignorée des anthologies poétiques récentes, cette facette est, pourtant, essentielle pour comprendre l’univers symbolique de l’auteur barcelonais ainsi que sa conception éthique et esthétique du monde qui l’entoure. Le senior des «novísimos», selon José María Castellet, se distingue du reste des poètes de sa génération en assumant un héritage culturel, à la fois, populaire et littéraire. Jamais en rupture, mais toujours en marge des courants artistiques dominants, le poète crée un monde propre où mémoire intime et mémoire collective s’entremêlent et où le désir est synonyme d’utopie. La mise en forme des mots dans l’espace de la page et entre eux, à l’intérieur du vers et, à une échelle plus globale, du poème, conduit le poète à définir une forme, c’est-à-dire un système d’écriture propre et autonome, traduisant sa quête d’un nouveau langage. L’auteur barcelonais «dessine» ainsi son autoportrait poétique en répondant aux trois questions, formulées par Paul Gauguin2, sur la destinée de l’homme:
1. “«D’où venons-nous? Qué sommes-nous? Où allons-nous?»”
, frases y obra del pintor fauvista parisino, Paul Gauguin3, en la obra de Manuel Vázquez Montalbán que no se limita únicamente a un poema a él dedicado, «Gauguin»4,
desterrado a las Marquesas,
conoció la cárcel por sospechoso
de no infundir sospechas
en París
se le tenía por un snob empedernido
sólo algunas nativas conocían su impotencia
pasajera
y que l’or de ses corps
era un pretexto
para olvidar las negras sillerías de las lonjas
el cucú de un comedor de Copenhague
un viaje a Lima con una madre triste
las pedantes charlas del café Voltaire
y sobre todo
los incomprensibles versos de Stéphane Mallarmé5
, sino que se amplía a uno de sus cuadros (tal vez el más transcendental), como viene referenciado en la página 44 de Los mares del Sur [(Barcelona, 71989). Editorial Planeta]: «La habitación privada [del señor Stuart Pedrell] no tenía más detalle significativo que una excelente reproducción pintada del ¿Qué somos? ¿Adónde vamos? ¿De dónde venimos? de Gauguin». Su título original francés dice: «D’où venons-nous? Qué sommes-nous? Où allons-nous?»6 (1897), siendo éste un lienzo al óleo y sus medidas dicen, 139 x 373 cm., pudiéndose contemplar en el Museum of Fine Arts de Boston; veamos un fragmento central:

Pintor sobre el que escribió Manuel Vázquez Montalbán en 1998 una biografía que se titula Paul Gauguin: la lunga fuga7, lo que aclara la dedicación de este escritor a la personalidad y obra de dicho artista, lunga fuga8, que sin correr largo y ancho nos lleva a mirar y ojear dos libros de y sobre la obra Manuel Vázquez Montalbán, siendo así que presentamos la presencia de este pintor y obra, según figuran en nuestro Manuel Vázquez Montalbán: Recuento de una vida y una obra (1939-2003: 15 años después) 9,


poema titulado «Gauguin» (págs. 477-480), perteneciente a su poemario Memoria y deseo10, representando ser uno de los más característicos y sintomáticos de la producción de Vázquez Montalbán. De este texto se ofrece, primero, un resumen (autotexto sinóptico) en las páginas 30-31 de Los mares del Sur: «En los cajones, recortes de artículos y entre ellos un poema recortado de una revista poética: Gauguin. Cuenta mediante verso libre la trayectoria de Gauguin desde que abandona su vida de burgués empleado de banca hasta que muere en las Marquesas rodeado del mundo sensorial que reprodujo en sus cuadros...» Y el narrador concluye diciendo: «Así terminaba el poema de un autor cuyo nombre no le dijo nada a Carvalho»:
 y sobre todo
los incomprensibles versos de Stéphane Mallarmé.       
Sin embargo, ese nombre -que «no le dijo nada a Carvalho»- es el de su propio creador literario: Manuel Vázquez Montalbán. Algo que tal vez no se diga muy a menudo es que a la base del libro de Manuel Vázquez Montalbán titulado Paul Gauguin: la lunga fuga11 (aunque de 1991), tal vez se hallaba el libro profundamente autobiográfico y crudo de
1.1. Paul Gauguin: Antes y después
en base al que Manuel Vázquez Montalbán redacta su “Gauguin. La larga huida12, libro sobre el que escribe Mario Sánchez Arsenal en su “Paul Gauguin: «Antes y Después12 (seguido de Gauguin. La larga huida, de Manuel Vázquez Montalbán)»”13, y comenta: «Para hablar de un hombre tan tremendo como Paul Gauguin sería necesario, cuando menos, tener cierta precaución y abordar con actitud comedida la amplitud de su pensamiento. Claro que no tratamos sólo del hombre como individuo, sino también como artista, cuestión indisoluble de su personalidad y que no nos facilita de ningún modo cualquier exégesis sobre su vida u obra. Por eso ahora la editorial Nortesur nos obsequia con la traducción de una obra tardía autobiográfica con el título de Antes y Después, un texto reivindicativo del propio artista al que añadir o puntuar algo se antojaría casi un acto de impertinente vanidad. En este sentido, y en esta precisa ocasión, la edición viene seguida de un iluminador ensayo de Manuel Vázquez Montalbán sobre el pintor, Gauguin. La larga huida.14 Entre las muchas consideraciones que se tratan en este libro, una de ellas, la más importante y la que sirve de eje vertebrador de prácticamente toda su vida, es el rol contracultural que Gauguin asumió desde sus propios inicios, armado con una mente lúcida y unas ideas extraordinariamente firmes. De esa manera el pintor pudo encarnar la regresión a un humanismo sesgado que le valdría la otredad de sus contemporáneos convirtiéndose en un personaje ajeno a toda generalidad. Desfilan por entre sus páginas el Gauguin pintor, el Gauguin persona, el Gauguin paternal que tantas controversias generaría, el Gauguin pensador y el Gauguin escritor. Una figura polimorfa y poliédrica que vería su consumación, primero en pintura como adalid de la vanguardia de su tiempo y más tarde como vigoroso paradigma de la rebeldía y la incontinencia. Un ser terrible en todas sus acepciones, siendo así que
1.2. Paul Gauguin
vivió 51 años, edad nada desdeñable para la esperanza de vida de su tiempo, aunque a nosotros pueda resultarnos prematura. Como padre de familia fue considerado un desagradecido y un traidor por su marcha repentina a la Polinesia; sin embargo, se equivocan los que piensan que separó de su vida a su esposa y a sus cinco hijos sin dolor. “Vivió pendiente de ellos, a distancia, se preocupó por su bienestar, pasando por encima del rechazo de la familia de Mette que veía en Gauguin a un extravagante sureño con la cabeza de chorlito”, dice Vázquez Montalbán. Controversia abierta. Lo cierto es que de su etapa de burgués estable arrastraría una tendencia depresiva cada vez que sus finanzas flaqueaban.

Más tarde las prematuras muertes de dos de sus hijos, Aline y Clovis, acabarían por hundirle moral y físicamente, lo que le llevó continuamente al autoengaño sobre la posibilidad de reemprender una vida estable junto a su familia. Uno de los aspectos más interesantes de este testimonio escrito es la latente oposición de Gauguin a todo sistema establecido, lo que le valió a la postre, entre lo mejor avenido, los adjetivos de rebelde, pendenciero, ególatra o instrumentalizador. Frecuentó los más célebres cafés parisinos como la Brasserie Andler, el Voltaire, el Varenne o el Nouvel Athènes; allí se nutrió de tertulias literarias que versaban sobre la producción postbaudeleriana conducidas por los críticos del arte de vanguardia, que allí eran fácilmente accesibles. Así vemos cómo algunos le aplicaron la etiqueta política de “anarquista de derechas” o le situaron, como lo hizo Hauser, en una bohemia decadente hija de Baudelaire, fugitiva a través del viaje por el viaje, signo inequívoco de inadaptabilidad social. Por tanto, ¿quiere decir que hallamos en este artista de genio un revulsivo baudeleriano? Porque el mismo pintor no lo declara en este escrito de manera directa, pero pudo ser que Vázquez Montalbán quisiera insinuar algo parecido. Por ello, es inevitable no volver a la primera consideración de la personalidad de este Gauguin terrible, terriblemente inconformista, prófugo de la inmovilidad y el estatismo, ángel caído de los cielos de la pintura. 

El uso de la libertad en Gauguin se materializó en tres conceptos: abstracción, simbolismo e impresionismo. Ese impresionismo fue entendido por él mismo no como venía siendo habitual, sino como una complicidad con el espectador, algo novedoso y revolucionario. Algo casi de locos. Pero como escribiera el psicoanalista Jung tiempo después, y parece que a la medida de Gauguin: “Al crecer el conocimiento científico, nuestro mundo se ha ido deshumanizando”. Jung no pudo definir mejor, sin ser consciente, la sensación paralela del pintor ante el hecho artístico. Y en este sentido, tal y como escribiera el polémico escritor Ernest Renan: “Quién sabe si la verdad no es triste”. En aras de dilucidar estas y otras cuestiones, nos enfrentamos a un texto realmente sincero y mágico, tan crudo como noble y, sobre todo, testimonio vivo de las consecuencias terribles que puede ocasionar llevar los ideales hasta su última expresión. Y ya para terminar y certificar ese carácter incorregible –a decir verdad, no era necesario corregirlo, eso lo entendió rápido– basten sus mismas palabras escritas desde las Marquesas en 1903, tres meses antes de morir: “Ya es hora de que cese toda palabrería […] Además del arte puro, hay de todas formas, dada la riqueza de la inteligencia humana y de todas sus facultades, muchas cosas que decir, y hay que decirlas. La crítica no podrá impedir que lo escriba, aun siendo infame”». Pero la presencia del pintor fauvista parisino, Paul Gauguin, en su obra no se limita a un poema a él dedicado, sino que se amplía a uno de sus cuadros (tal vez el más transcendental), como viene referenciado en la página 44 de Los mares del Sur (repetimos): «La habitación privada [del señor Stuart Pedrell] no tenía más detalle significativo que una excelente reproducción pintada del¿Qué somos? ¿Adónde vamos? ¿De dónde venimos?” de Gauguin», un Carlos Stuart Pedrell sobre el que cuenta su viuda en la página 19 de Los mares del Sur:
-Mi marido se fue en plena crisis. No era un hombre en sus cabales. Cuando estaba sereno, lo cual era un milagro, se colgaba de cualquiera para contarle la historia de Gauguin. También él quería ser Gauguin. Dejarlo todo y marcharse a los mares del Sur.
He aquí, entonces, transformada y revivida la historia de Paul Gauguin15, incluso con un emulador muerto, Carlos Stuart Pedrell, lo que nos permite despedirnos con un
1.3. Adiós Manolo, Carlos y Paul
, pintor y obra que parece ser que preocupó y ocupó bastante la escritura del escritor barcelonés como expresa Florence Estrade (Marie-Claire Zimmermann), quien en su «L’oeuvre poétique de Manuel Vazquez Montalban (1939-2003)»16 hace una exposición temática muy clara del tema; veamos: “«D’où venons-nous? Qué sommes-nous? Où allons-nous?» que correspond au titre du tableau de Paul Gauguin17

représentant son testament d’artiste. Le choix de ce tableau pour introduire le thème de notre recherche, ne relève pas du hasard. Manuel Vázquez Montalbán a écrit plusieurs textes au sujet de l’œuvre et de la vie du peintre voyageur: un poème, intitulé «Gauguin», inclus dans le deuxième recueil de poèmes de Vázquez Montalbán, Liquidación de restos de serie18 (1971), et un essai, intitulé La longue fuite20 (1991), dont un long extrait sera repris, plus de dix ans après, dans le premier chapitre d’une étude consacrée à la peinture contemporaine, intitulée Geometría y compasión20 (2003). De plus, outre la fascination qu’exerce le peintre sur le poète, il est possible d’établir un parallélisme entre ce tableau et l’ensemble de l’œuvre du poète barcelonais, permettant d’avoir une vision globale de celle-ci ainsi que de notre étude. En effet, il semblerait que, tout au long de son œuvre, Manuel Vázquez Montalbán apporte des réponses aux trois questions, plus philosophiques que picturales, posées par Gauguin sur la destinée de l’Homme»”, es decir: «D’où venons-nous? Qué sommes-nous? Où allons-nous?». Éste es el destino de todo y cada ser humano o no: nacer → crecer → cesar que nos conduce a otro poema suyo mortuorio y de MUERTE en su poema titulado «Oh ciudad del terror» (Blogpoemas) que en su brevedad de 14 líneas versales, dimensión de soneto (4 + 4+ 3 + 3) dice:  
Oh ciudad del terror
entre las avenidas lívidos
árboles del otoño
los invasores
fusilaban archivos
borrachos de memoria bárbaros
hartos de carne humillada
y ofendida
el miedo era una presencia
el silencio su mortaja
las palabras escondidas en las cosas
las ideas en los ojos
contemplaban
la división entre el que muere y el que mata.
Anunciándonos y presagiando la guerra sinsentido e inútil de Ucrania y su causante, ese Putin con una “P” inicial formante de muchos adjetivos calificativos...
 
Notas
1 Florence Estrade (sous la direction de Marie-Claire Zimmermann): «L’oeuvre poétique de Manuel Vazquez Montalban (1939-2003)», en: Université Paris-Sorbonnne. Lettres et civilisations, (Paris, samedi 16 décembre 2006). Université Paris-Sorbonnne. Esta persona ignora siempre los acentos del nombre del estudiado.
2 Eugène Henri Paul Gauguin (París, 7 de junio de 1848-Atuona, Islas Marquesas, 8 de mayo de 1903), conocido como Paul Gauguin, fue un pintor posimpresionista reconocido después de su fallecimiento.
3 Veamos sobre este artista y obra los libros de Ingo F. Walther y Rainer Metzger: «Genie und Irrtum: Gauguin in Arles Oktober bis Dezember 1888», en: Vincent van Gogh. Sämtliche Gemälde, Band II: Arles, Februar-Anvers-sur-Oise, Juli 1890, (Köln, 1989), págs. 441-463. Benedikt Taschen Verlag e Ingo F. Walther: Paul Gauguin 1848-1903. Bilder eines Aussteigers, (Köln, 1999). Benedikt Taschen Verlag.
4 Manuel Vázquez Montalbán: «Gauguin», en: Memoria y deseo. Obra poética (1963-1983), (Barcelona, 1986), págs. 90-93. Editorial Seix Barral.
5 A este (París, 18 de marzo de 1842–Valvins, 9 de septiembre de 1898) poeta francés puede considerársele como uno de los iniciadores del simbolismo, siendo sus obras principales: L’Après-midi d’un Faune (1876), Poésies Complètes (1887), Un coup de dés jamais n’abolira le hasard (1897), etc. Consúltese, por ejemplo, a André Lagarde & Laurent Michard: «Mallarmé», en: XIXme Siècle, (Paris, 1961), págs. 529-538. Éditions Bordas.
6 I. F. Walther: «>D’où venons-nous? Qué sommes-nous? Où allons-nous?<», en: Paul Gauguin (1848-1903). Bilder eines Austeigers, op.cit., págs. 76-77.
7 Manuel Vázquez Montalbán: «Gauguin», en: Memoria y deseo. Obra poética (1963-1983) op.cit., págs. 90-93 y traducciones: Paul Gauguin: la lunga fuga, (Firenze, 1998). Versión castellana de Hado Lyria. Passigli Edition.
8 Leamos al respecto a Rachel Slough: «Las sendas del desencanto: Los mares del sur de Manuel Vazquez Montalban», en: ‘07, Illinois Wesleyan University, (Illinois Wesleyan, April 2007). Honors Projects.
9 Ángel Díaz Arenas (Santander, *1937): Manuel Vázquez Montalbán: Recuento de una vida y una obra (1939-2003: 15 años después), (Madrid, 2019). Editorial Verbum.
10 M. Vázquez Montalbán: «Gauguin», en: Memoria y deseo. Obra poética (1963-1983), op.cit., págs. 90-93.
11 Manuel Vázquez Montalbán: Gauguin, (Paris, 1991). Flohic Editions.
12 Paul Gauguin: Antes y después y Manuel Vázquez Montalbán: “Gauguin. La larga huida”, (Madrid, 1 de marzo 2012). Editorial Nortesur.
13 Paul Gauguin: Vorher und Nachher, (Köln, 1998). DuMont Buchverlag.
14 Mario Sánchez Arsenal: “Paul Gauguin: «Antes y Después (seguido de Gauguin. La larga huida, de Manuel Vázquez Montalbán)»”, (Barcelona), Nortesur, 254 p., 18 euros. ISBN 9788493784171“, en: c: culturamas. la revista de información cultural en internet, (19 de mayo de 2012). Editorial Nortesur.
15 No olvidemos señalar que él (como sabemos) también tiene su libro-biografía sobre dicho pintor cuya versión italiana dice (repetimos): Paul Gauguin: la lunga fuga, (Firenze, 1998), Versión castellana de Hado Lyria (Sumbulovich). Passigli Edition.
16 Marie-Claire Zimmermann: «L’oeuvre poétique de Manuel Vazquez Montalban (1939-2003)», en: Université Paris-Sorbonnne. Lettres et civilisations, op.cit.
17 Sobre el tema Paul Gauguin en la obra de Manuel Vázquez Montalbán puede consultarse a Georges Tyras: «Entre memoria y deseo: la poética de la huida en la obra de Vázquez Montalbán», en: Manuel Vázquez Montalbán: el compromiso con la memoria, (Nueva York, 2007), págs. 105-116. José F. Colmeiro (coord.), Boydell & Brewer.
18 Veamos a Manuel Vázquez Montalbán en su «“Arte poética”: Liquidación de restos de serie», en: Nueve novísimos poetas españoles, (Barcelona, 1970). Antología de José M.ª Castellet. Editorial Seix Barral. Recordemos: José María Castellet (Barcelona, 15 de diciembre de 1926-9 de enero de 2014): «Manuel Vázquez Montalbán, 1939», en: Nueve novísimos poetas españoles, (Barcelona, 1970), págs. 55-86. Editorial Seix Barral.
19 Léase a Manuel Vázquez Montalbán y su La longue fuite [(Lyon, 05/10/2000). Flohic Editions], libro cuya presentación indica: «Les êtres, les animaux autant que les hommes, ne se réalisent pleinement que dans la fuite, et notre aspiration dernière est d‘atteindre le lieu d‘où nous ne voudrions jamais repartir. C‘est du moins ce que croyait Montalban en 1965. Il a découvert l‘inutilité du voyage comme fuite lorsqu‘il lui est apparu évident qu’” on ne voyage qu‘avec soi-même, c‘est-à-dire en compagnie de l‘être que l‘on prétend fuir. “Manuel Vazquez Montalban revit cette quête lente et pleine de désillusions que fut la vie de Gauguin”».
20 Manuel Vázquez Montalbán: Geometría y compasión, (Barcelona, 24 de enero de 2003). Editorial Mondador.