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Diego Armando Maradona un personaje vivo en la obra de Manuel Vázque Montalbán y ya difunto

 


Por Ángel Díaz Arenas
Las últimas líneas de la página 421 y final de Milenio I1 dicen por boca de Biscuter: «..., y luego tomar el primer avión hacia Bangkok». Siendo en este Milenio I y recorriendo algunas de las tierras que Pepe Carvalho y Biscuter visitan que el lector atento recorre

Patna → Ganges → Calcuta (India) → Dhaka o Dacca → Padma → Khulma (Bangladesh) → Calcuta (India) → Chiang Mai → Chiang Rai → Triángulo del Oro y del Opio → Chiang Mai (Tailandia),

y todo esto antes de llegar al lugar deseado, Bangkok, parte del mundo que Pepe Carvalho admira y recuerda debido a sus

-Golondrinas, Biscuter, tal como suena, golondrinas.

Y he aquí el título del libro del año 1983 y Nº 6 de la «Serie Carvalho», Los pájaros de Bangkok.2 Denunciando las palabras iniciales de la página 5 y primeras y encadenadoras de Milenio II3 una rememoración de Pepe Carvalho que dicen: «Ya en 1982 había vuelto al mismo hotel de su primer viaje a Bangkok...», siendo así que tanto Pepe Carvalho como Biscuter y el lector que se hallan de lleno en la capital de Tailandia.

Los viajes realizados por Pepe Carvalho a esta parte oriental del mundo vienen matizados y filtrados para el lector por el narrador en tres fases sucesivas y valorativas en la página 6 de Milenio Carvalho. II. En las antípodas:

El taxista de los años setenta había identificado inmediatamente la ciudad: «Barcelona ¡Cruyff! ¡Cruyff! Allí juega Cruyff.»

El de los años ochenta había gritado, entusiasmado: «¡Barcelona, Maradona! ¡Barcelona, Maradona!»

El de ahora había escuchado el nombre de Barcelona sin asociarlo a ningún prodigio.

Éstas son las presencias de Pepe Carvalho en Tailandia y particularmente en Bangkok, capital a partir de la cual Biscuter y él emprenden algunas visitas y viajes, teniendo como punto inicial y final la estación de tren de Suratani. Estas idas y venidas y su trayectoria itinerante y turística puede simplificarse de la siguiente manera:

Bangkok → Suratani → Ba Don → Ban Ang Thong → Koh Samui → Na Muang

Pero lo importante de esta llegada y estancia en Bangkok son los nombres de una ciudad de España y de dos exfutbolistas famosos y entrenadores extranjeros ya fallecidos, «Barcelona ¡Cruyff! ¡Cruyff! Allí juega Cruyff.» y «¡Barcelona, Maradona! ¡Barcelona, Maradona!», nombres de deportistas famosos recordados por Manuel Vázquez Montalbán (asimismo difunto) que deseamos revivir de algún modo en estas líneas.

1. «Barcelona ¡Cruyff!» y «¡Barcelona, Maradona!»

Presentación curricular de ambos personajes deportivos que acompañamos hasta su final mortuorio y definitivo:


1.1. Hendrik Johannes Cruijff, conocido internacionalmente como Johan Cruyff (Ámsterdam, 25 de abril de 1947-Barcelona, 24 de marzo de 2016) fue un jugador y entrenador de fútbol neerlandés. Militó diez temporadas en el primer equipo del Ajax de Ámsterdam. Luego fichó en 1973 por el FC Barcelona, del que se marcharía en 1978 para recalar en la North American Soccer League. Allí estuvo tres temporadas, intercaladas con una temporada en el Levante UD que militaba en la Segunda División de España. 

Finalmente volvió en 1981 a la liga neerlandesa, militando dos temporadas en el Ajax y su última temporada como jugador en el Feyenoord de Rotterdam. Obtuvo ocho Ligas de Holanda, tres Copas de Europa y una Copa Intercontinental con Ajax, una Liga de Holanda con Feyenoord, y una Liga de España con Barcelona. Recibió el “Balón de Oro“ en tres ocasiones (1971, 1973 y 1974), marca que comparte con Michel Platini y Marco Van Basten. 

Fue el más famoso exponente de la filosofía de fútbol conocida como «fútbol total», desarrollada por Rinus Michels. En 1984, tras retirarse como jugador de los terrenos de juego, se convirtió en entrenador del Ajax y más tarde en entrenador y presidente de honor del FC Barcelona, clubes de los que fue un influyente asesor.

 Además, fue colaborador de la federación catalana en proyectos deportivos y sociales. Logró cuatro Ligas de España y una Liga de Campeones de Europa con Barcelona. Es considerado por la IFFHS (International Federation of Football History & Statistics) como el mejor jugador de Europa y el segundo mejor jugador del siglo XX, detrás de Pelé. 

También fue elegido por 30 de los 34 ganadores del “Balón de Oro“ (de 1956 a 1999) como el tercer mejor jugador del siglo XX, detrás de Pelé y Diego Armando Maradona.


1.2. Un Diego Armando Maradona que es el nombre del exfutbolista argentino que viene citado dos veces más en las páginas 6 y 225 de este Milenio Carvalho. II., siendo en la 225 en la que se presentan un retrato y diagnóstico de dicho personaje:


«Hizo el saque de honor lo que quedaba de Maradona, que era mucho, porque el futbolista se había duplicado más que hinchado, y sorprendía que en cambio sólo tuviera dos piernas, las dos de siempre, cortas pero infalibles. Carvalho y Biscuter lo sabían cardiópata y se preguntaron cómo podía sobrevivir desde una vida de excesos».


Estando ya este nombre de futbolista en algunas páginas (20, 85, 522, etc.) de Quinteto de Buenos Aires4, siendo en la 52 de este último libro en la que incluso se ofrece un cóctel con su nombre y éste se compone de: «-Bourbón, jugo de durazno, de limón, naranja, ramita de menta fresca y frutillas»; véase nuestro «Cóctel Maradona» presente en las páginas 340-343 de nuestro libro de cocina: La nueva fisiología del gusto (según Vázquez Montalbán): Paseo gastronómico de la mano de Pepe Carvalho, Sánchez Bolín y Biscuter.5 

Señalamos brevemente que Diego Armando Maradona (Lanús, Buenos Aires, Argentina, 30 de octubre de 1960-Dique Luján, 25 de noviembre de 2020) fue un exfutbolista y director técnico argentino de fútbol. En los últimos tiempos se desempeñaba como presidente y director deportivo del Dinamo Brest de la Liga Premier de Bielorrusia.

 Es considerado por muchos futbolistas y exfutbolistas, por periodistas y prensa en general, por personalidades, técnicos y relacionados a entes deportivos y admiradores del fútbol en general, como uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. 

Asimismo, ha sido catalogado como el mejor jugador de la historia de los mundiales y fue elegido como el Mejor Jugador del Siglo XX con el 53,6% de los votos en una votación oficial realizada en el sitio “web de la FIFA” (Federación Internacional de Fútbol Asociación) y obtuvo la tercera ubicación en una encuesta efectuada por los miembros de la Comisión del Fútbol de esa institución y los suscriptores de la FIFA Magazine, etc.

 En el 2018 fue el nuevo entrenador de los Dorados de Sinaloa de la división de Ascenso de México. Futbolista y deportista muy machacado de salud que finalmente falleció el 25 de noviembre de 2020 en su residencia particular del partido de Tigre.


 Según los resultados preliminares de la autopsia, por muerte súbita a causa de una descompensación cardíaca que le generó un edema pulmonar.6 No es de asombrar: veamos sus prácticas cubanas:



 

 

2. Manuel Vázquez Montalbán y su “A modo de Prólogo“


Hacia los años 2001/2002 y cuando estaba preparando la edición final de mis ambos libros sobre la vida, obra y destino de Jorge Semprún -«Que nos quiten lo bailado». Textos, vivencias y experiencias en la obra de Jorge Semprún, (Berlín, 2009) y Fin de ‘El largo viaje’ de Jorge Semprún: Vida, obra, méritos, familia, Santander, exilio, textos, premios, lenguas y voces, (Frankfurt am Main, 2016)- escribí a Manuel Vázquez Montalbán rogándole [conocía su interés en la obra de dicho escritor (Résistance Française, Büchenwald, PCE, etc. y político (Ministro de Cultura durante el PSOE, etc.)] si tendría algún interés en escribir un prólogo general para dichos escritos. 

Su respuesta fue rápida y concreta: «Querido Ángel: Cuenta con mi prólogo. En cuanto tengas el original me lo remites...» Como en mi correo le comentaba (conociendo sus problemas) de una dolencia cardiaca me escribió al respecto y con su humor negro me dijo: «Bienvenido al club de los cardiópatas. Somos difícilmente mortales. Salud. Manolo». Documento manuscrito que adjuntamos:



 

Ahora bien, cuando estaba poniendo casi el punto final a dicho libro clausurador (vamos camino del «Último viaje») escribí el sábado 27 de octubre de 2018 desde mi domicilio muniqués el siguiente correo a su viuda: «Muy distinguida Sra. Ana Sallés Bonastre: En el pasado estuvimos en contacto, debido a una posible publicación con la Agencia Carmen Balcells y asimismo con motivo del Congreso de la Universidad de Berna. 

Los años han pasado y después de varias publicaciones sobre la obra de su difunto esposo preparo la edición de mi último libro (la editorial está elegida y conforme) y es evidente que me gustaría unas palabras previas suyas o bien de algún conocido suyo. Como recuerdo le diré algunas palabras que en su día Manolo me escribió:


«Querido Ángel, Bienvenido al club de los cardiópatas. Somos difícilmente mortales. Salud. Manolo».

Le adjunto el Índice de dicho documento, esperando tal vez oír palabras suyas. Con saludos muy cordiales de Múnich. Ángel Díaz Arenas». 

Pasaron los días y con fecha del 14.11.2018 recibí la siguiente respuesta: «Apreciado Sr. Díaz Arenas, Siento haber tardado tanto en responderle, pero, por motivos familiares, he estado unos días fuera de Barcelona y no tengo e-mail incorporado a mi móvil. Aunque no he podido leer aún su libro, por el índice que usted me manda, me parece que hay en él mucho trabajo y mucha dedicación. Espero poder leerlo muy pronto. 

Por lo que respecta a escribir unas palabras previas para el libro: he tenido por norma -y nunca la he roto- no hacerlo nunca. Creo que Manolo lo entendería perfectamente. (…). 

Espero que forme usted parte del club de los cardiópatas que se cuidan. Manolo abusó tanto de su capacidad de resistencia y de trabajo que yo creo que al final se creyó inmortal. Desgraciadamente, no lo era. Saludos cordiales, Anna Sallés». 


A este correo respondí rápidamente con fecha del jueves 15 de noviembre de 2018 con las siguientes palabras iniciales y parciales: 

«Apreciada Sra. Anna Sallés: En Santander decimos a menudo ”nunca es tarde si la dicha es buena“ y esto es válido para sus amables palabras. Respecto a mi salud, camino de los 82 (actualmente de los 84), hago lo que puedo y como maratoniano muy machacado sigo caminando mis kilómetros diarios, aunque estoy lejos del estupendo Tibidabo y temperatura. 


Comprendo sus palabras sobre unas posibles frases previas, pero sí me agradaría saber algo del presente de un gran amigo de Manolo, Enric Fuster, a quien conocí, pero ignoro todo de su presente y hablo de él en mi libro.

 También me agradaría saber si podría brindarme un documento (fotografía, caricatura, dibujo de Manolo, etc.) para ilustrar la portada de mi libro que está proyectado para el 2019». 


De su respuesta del 3.12.2018 cito aquí sólo algunas palabras, pero otras irán a lo largo de mi libro y en los puntos adecuados: «Le mando una foto de Manolo de junio de 1998, aunque por error puse 1999. Se la hicieron durante un crucero que realizamos por los fiordos de Noruega.

 Es una foto que me gusta mucho porque se le ve muy relajado y con una expresión muy característica de él cuando se sentía cómodo. Espero que a usted también le plazca.» 

Es evidente que esta fotografía es la presente en la portada de este libro que como su viuda dice «se le ve muy relajado y con una expresión muy característica de él cuando se sentía cómodo». Gracias por esta prueba de confianza y en cierto modo amistad.




2.1. Manolo no «era inmortal»


Evidentemente Manolo no «era inmortal» y como prueba candente y casi incandescente de esta falta de inmortalidad nos la muestra y demuestra Pau Arenós con un título esperanzador, «Manolo aún no ha llegado»7, en el que dice (suprimimos el paréntesis): 

«“[El escritor Manuel Vázquez Montalbán fue encontrado muerto en el aeropuerto de Bangkok. A las 8,30 de la mañana del 18 de octubre del 2003 me llamó Dani. Noqueado, subí a Vallvidrera. Por la tarde fui a la redacción y escribí esto. Uno de los textos más difíciles. La necrológica es un género que es mejor evitar]”. 

El corazón. Es una víscera de la que no te puedes fiar. El de Manuel Vázquez Montalbán era demasiado grande. Sobre todo en un sentido poético. Estos afligidos días será difícil encontrar a alguien que hable mal de él, excepto la carcunda, el facherío residual, uno o dos críticos desorejados. 

Puede que algunos piensen que con la fortuita muerte se destapará algo maloliente, una vida secreta, un vidrioso trasfondo, pero que los enterradores y los disecadores estén tranquilos: lo que se veía era lo que había.

 Comunista, famoso, recto, altruista, acomodado, la mejor persona. Como ningún otro fue capaz de armonizar adjetivos confrontados. La última vez que Manolo charló por teléfono con su mujer, la profesora Anna Sallés, antes de la infausta conexión de Bangkok, le dijo que quería llegar a tiempo a Barcelona para ver el Barça-Deportivo.8


2.2. Manolo: «Todavía no ha llegado»


El partido se jugó. Manolo nunca sabrá el resultado. (…). Manolo ha sido la panacea de los periodistas, pues hasta el más botarate preguntador publicaba una estupenda entrevista. 


Sólo tenía que callar y escucharle. Manolo era ubicuo. Había presentado miles de actos y prologado cientos de libros. Era requerido incesantemente y casi nunca decía que no. El porqué de esa multiplicidad tiene explicación: él aceptaba porque tantísimos otros, soberbios artistas, se negaban a ir, así que, ¿quién echaba una mano a aquella asociación de vecinos, a este escritor novel, a ese grupo de jóvenes revolucionarios? 

A veces, Manolo, hijo de represaliado, hijo del barrio, hijo de Gramsci y el bolero, tenía la sensación de que no ocupaba el lugar que le correspondía en la sociedad, que había llegado demasiado lejos, que, por herencia, casi por genética, su forzosa condición era la de proletario. 

Se sentía un extranjero en algunas tiendas de ropa de la Diagonal, como si su cuello no fuese lo bastante bueno para aquella camisa. Por eso tardó tanto en comprarse el gran coche de color burdeos. Era su sueño de juventud, aplazado objeto de deseo. Pero el vehículo fue manolizado. Transportaba a los dos perros en el asiento trasero.9 

El cuero olía a chucho. A chucho simpático y lamedor, por supuesto. Ayer, a las dos de la tarde, la familia pensaba ir a recogerlo al aeropuerto de Barcelona. Todavía no ha llegado».


2.3. Bangkok → Barcelona

Este acontecimiento trágico ocurrió mientras este escritor hacía escala para regresar a su ciudad natal, Barcelona. Poseyendo, en el fondo, esta muerte real y auténtica muy poco de común con la que él imaginó literaria y ficticiamente para su personaje principal de la «Serie» que lleva su nombre: «Carvalho»; en la página 280 de Los pájaros de Bangkok puede leer y aprender el lector:


«A él le gustaría morir en un sillón relax, con una botella de vino blanco en un cubo lleno de hielo al lado y un canapé de caviar o morteruelo en una mano, entre los árboles, qué árboles no importaba, y en la sospecha de que su conciencia se desligaría del cuerpo y empezaría a subir hacia las ramas para contemplar a vista de pájaro la torpeza insuficiente de su propia muerte. Pero la posibilidad de morir a trozos, despedazado por la enfermedad, autoengañado por el deseo de sobrevivir, le ponía al borde de una locura homicida, homicida de memoria y del deseo10, alcahueta en la ocultación del rostro verdadero de la muerte».


Viniendo rememorado y reiterado parcialmente este tema de su hipotética e idealizada muerte en la página 218 de Milenio I11:


«También había tenido con frecuencia la ensoñación de una muerte de prestigio, sentado en un sillón relax, con una botella de vino blanco en un cubo lleno de hielo al lado y un canapé de caviar o morteruelo en una mano, entre los árboles, qué árboles no importaba, y en la sospecha de que su conciencia se desligaría del cuerpo y empezaría a subir hacia las ramas para contemplar a vista de pájaro la torpeza insuficiente de su propia muerte».


Último acto de una vida muy movida (su viuda habla de “que al final se creyó inmortal”) sobre el que ofrece datos muy detallados Antonio Astorga en su «Vázquez Montalbán: crónica de una muerte de novela»12, informando: 

“«De forma fulminante: En Australia, Nueva Zelanda e Indonesia, Vázquez Montalbán pronunció una serie de conferencias en las universidades de Melbourne, Adelaida, Camberra y Sidney. Quería capturar el espíritu austral para culminar su «Milenio» de mil páginas.

 Pero la muerte le acechaba en el aeropuerto de Bangkok. En la medianoche del viernes. Descendía de un avión de Sidney y se disponía a volar a Madrid. De repente se sintió mal. 

Personal de la compañía Thai Airways le atiende y traslada al centro de emergencias de la terminal, donde no pueden hacer nada por él. «Murió de forma fulminante», dice el comandante Adisakdi Polchai, nombre que podría haber encajado en sus novelas, como el de Archit en «Los pájaros de Bangkok»”.


Adiós, Manolo, Maradona y tantos otros...


1 Manuel Vázquez Montalbán: Milenio Carvalho. I. Rumbo a Kabul, (Barcelona, enero de 2004). Editorial Planeta. Léase una presentación de este libro en «Milenio», en: El País del Domingo, (Madrid, domingo 3 de agosto de 2003), págs. 14-15.

2 Manuel Vázquez Montalbán, Los pájaros de Bangkok, (Barcelona, 61992). Editorial Planeta, lugar del mundo donde él mismo terminó sus días y esto sin pájaros.

3 Manuel Vázquez Montalbán: Milenio Carvalho. II. En las antípodas, (Barcelona, marzo de 2004). Editorial Planeta y su presentación: «Milenio II», en: C~El Cultural.es, (Madrid, 04/03/2004).

4 Manuel Vázquez Montalbán: Quinteto de Buenos Aires, (Barcelona, 21997). Editorial Planeta.

5 La Nueva Fisiología del Gusto (según Vázquez Montalbán): Paseo gastronómico de la mano de Pepe Carvalho, Sánchez Bolín y Biscuter, (Madrid, 2017). Editorial Verbum.

6 «Biografía de Diego Armando», en: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/maradona.ht m.

7 Pau Arenós: «Manolo aún no ha llegado», en: El Periódico de Catalunya, (Barcelona, 19 de octubre del 2003). Ilustración de Miquel Ferreres i Duran.

8 El interesado podrá aprender mucho de esto en nuestro Manuel Vázquez Montalbán: Recuento de una vida y una obra (1939-2003: 15 años después), (Madrid, 2019). Editorial Verbum.

9 Resultando ser ésta, en resumidas cuentas, la historia del coche o coches (7) de Pepe Carvalho, vehículo que, en el fondo, posee muy poco de común con el que realmente poseía el mismo escritor tal y como lo dice (sin decirlo) Georges Tyras en la página 48 de sus Geometrías de la memoria [(Conversaciones con Manuel Vázquez Montalbán), (Granada, 2003). Zoela Ediciones]: «-Yo tampoco citaré la marca, pero sí diré que es el que conduce, no por casualidad, el protagonista de El estrangulador» [El estrangulador, (Barcelona, 21994). Mondadori]. Siendo el coche que conduce y usa Alberto Cerrato o bien Albert DeSalvo un «Jaguar Sovereign», como figura escrito en la página 145 de dicho Estrangulador.

10 Este tema representa ser una constante en la producción de este autor que le conducirá en 1986 a escribir y publicar su libro titulado Memoria y deseo. Obra poética (1963-1983), (Barcelona, 1986). Editorial Seix Barral.

11 M. Vázquez Montalbán: Milenio Carvalho. I. Rumbo a Kabul, op.cit.

12 Antonio Astorga: «Vázquez Montalbán: crónica de una muerte de novela», en: ABC.es. Cultura, (Madrid, 19/10/2003). Título que parangona el del también difunto Gabriel García Márquez: Muerte de una crónica anunciada. Véase nuestro Gabriel García Márquez: Cien años de eternidad (Humo, papel y ceniza), (Madrid, 2016). Editorial Verbum.

Escrito que cerramos señalando algo de la pasión de Manuel Vázquez Montalbán: Fútbol. Una religión en busca de un dios, (Barcelona, 11 de marzo de 2005). Editorial Debate y Fútbol. Una religión en busca de un dios, (Barcelona, 2006). Random House Mondadori, S. A.