Cabildo Fuerteventura beca dos trabajos de investigación con propuestas de ámbito ambiental para la Isla



Un estudio de la composición florística del banco de semillas del suelo macizo de Jandía y otro sobre la evaluación de la tasa de acumulación de contaminantes químicos persistentes sobre microplásticos marinos en la costa de Fuerteventura son los dos trabajos de investigación becados por el Cabildo de Fuerteventura durante el curso 2017/2018. El presidente del Cabildo de Fuerteventura, Marcial Morales, y el consejero de Educación, Juan Jiménez, asistieron hoy, lunes, 24 de septiembre, a la presentación de los resultados de estos dos proyectos de investigación realizados por Rubén Hernández, licenciado en Ciencias Ambientales, y Bárbara Abaroa, licenciada en Ciencias del Mar, en un acto que se celebró en el Salón de Actos del Archivo Insular, en Puerto del Rosario.
Estas ayudas, que se conceden por segunda vez, están destinadas a subvencionar trabajos de investigación realizados por titulados universitarios de cualquier disciplina académica sobre una temática de interés para la isla. Dada la facilidad de aplicación práctica de los resultados, la Corporación valora dar continuidad a este programa de ayudas.
Marcial Morales dijo que "estas becas persiguen poner en valor el talento que hay en Fuerteventura y el esfuerzo que hacen muchos estudiantes que acumulan conocimientos prácticos. Además, estas ayudas tienen la ventaja de que los proyectos de investigación son aplicables a la mejora de los entornos ambiental y paisajístico de nuestra Isla". Para Morales, es una obligación del Cabildo respaldar "el esfuerzo que están haciendo sus familias para que se formen y el que ellos mismos están haciendo. Desde el Cabildo apoyamos los avances que tienen a la gente joven como protagonista del cambio en nuestra Isla".

Juan Jiménez, por su parte, recordó que "en esta segunda edición de la convocatoria de becas se ha procurado que recién egresados desarrollen sus investigaciones en asuntos de interés para Fuerteventura, que casualmente, han girado en estas dos ediciones en torno a una temática ambiental". "Las becas también son importantes porque dan la oportunidad, a aquellos estudiantes que desean orientar por ese ámbito su futuro laboral, de iniciar una carrera como investigadores", matizó

Durante los seis meses de duración de la ayuda, Rubén Hernández investigó la composición florística del banco de semillas del suelo macizo de Jandía, característico por constituir el reducto de biodiversidad terrestre más importante de Fuerteventura, pues a día de hoy es el último refugio de la mayoría de las especies endémicas de la isla. En la actualidad presenta un elevado nivel de degradación, debido principalmente a la acción del ganado ovicaprino suelto. Los vallados de exclusión instalados y la existencia de zonas inaccesibles para el ganado hicieron posible realizar un análisis de las propiedades químicas del suelo y del banco de semillas del macizo. De esto modo, se pudo verificar que los suelos del macizo se encuentran degradados y el banco de semillas agotado. Por tanto, es necesario un proyecto especializado, que combine investigación y restauración, para recupera la formación boscosa propia de las cumbres del macizo de Jandía.

Por su parte, Bárbara Abaroa realizó una evaluación de la tasa de acumulación de contaminantes químicos persistentes sobre microplásticos marinos en la costa de Fuerteventura. El problema de los microplásticos requiere un mayor esfuerzo en la observación marina, que permita evaluar el impacto que este producto provoca en el medio, sobre todo en Fuerteventura, donde convive un alto valor ecológico con el turismo. El estudio ha evaluado los contaminantes químicos persistentes que vienen adheridos a los microplásticos. Los resultados fueron alarmantes, tanto por la cantidad de microplásticos en las playas orientadas a la corriente del norte -principal responsable de que lleguen estos desechos desde todas las partes del mundo a la isla- como la concentración de contaminantes químicos persistentes que venían adheridos a ellos. De hecho, se encontraron contaminantes considerados por el convenio de Estocolmo dentro de los más peligrosos. Aunque sus niveles eran muy bajos, pueden ser muy perjudiciales para la salud ambiental y humana a largo plazo. Es importante que Fuerteventura, dado su valor ambiental, trabaje no solo en buscar soluciones a esta amenaza, sino que lleve un control de los mismos en la isla, y sobre todo, continúe en la tarea de concienciación y divulgación de este problema para que haya un cambio de actitud con respecto al consumo de plástico.

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